
El gobierno de Trinidad y Tobago se encuentra dispuesto a dar acceso a su territorio a tropas y embarcaciones estadounidenses, si el régimen de Nicolás Maduro toma la decisión de invadir Guyana a causa de la disputa territorial del Esequibo.
La primera ministra Kamla Persad-Bissessar declaró que su gobierno permitiría el acceso al territorio trinitario a las fuerzas estadounidenses si Washington lo solicita para defender a Guyana ante una posible agresión venezolana.
Esta postura se produce tras el envío de destructores y buques de guerra anfibios estadounidenses a la zona, en una operación para reforzar la seguridad regional y combatir el narcotráfico.

La declaración de Persad-Bissessar resalta el apoyo de Trinidad y Tobago a Guyana, que desde hace tiempo enfrenta las pretensiones territoriales de Venezuela sobre el Esequibo, una región rica en recursos naturales.
La disputa por este territorio tiene sus raíces en el Laudo Arbitral de París de 1899, que otorgó la soberanía a la antigua Guyana Británica. Mientras Guyana defiende la vigencia de este fallo, Venezuela rechaza el mecanismo y continúa su reclamación.

En este marco, la postura de Trinidad y Tobago refuerza la dinámica regional, con países como Guyana, Surinam, Barbados y las Islas Turcas y Caicos trabajando para consolidar alianzas en seguridad, ante el aumento de la violencia y el crimen organizado.
El presidente de Guyana, Irfaan Ali, expresó su disposición a defender la soberanía de su país y destacó la necesidad de respaldo internacional frente a lo que considera un “nuevo entorno” de amenazas.
Según Insight Crime, Trinidad y Tobago experimentó un incremento alarmante de homicidios, con 625 asesinatos registrados en el último año, lo que refleja el grave desafío que enfrenta el Caribe en términos de seguridad.
Desde EEUU, el legislador Carlos Giménez agradeció el apoyo de la nación trinitaria a la misión contra el Cartel de los Soles, subrayando la importancia de la cooperación regional para combatir el crimen organizado.
En paralelo, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, propuso declarar a las pandillas como organizaciones terroristas debido al impacto que la violencia tiene en los pequeños estados caribeños.
Frente a este panorama, Venezuela ha reaccionado acusando a Guyana de ceder a los intereses extranjeros, especialmente a las grandes petroleras, y de permitir la injerencia externa a cambio de beneficios energéticos.
En el marco de esta situación, la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) mantiene un público un cartel en el que se ofrece 50 millones de dólares por información que conduzcan al arresto de Nicolás Maduro por su vinculación con el tráfico de drogas.
El mandatario venezolano, además de ser señalado como el líder del Cártel de los Soles, en sospechoso de los cargos de “conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importación de cocaína, conspiración para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo a un delito de drogas”.
Nicolás Maduro podría ser extraído de Venezuela por una fuerza de élite
El exvicepresidente argentino Carlos Ruckauf ha desatado un intenso debate al comparar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden. Ruckauf sugirió que, al igual que ocurrió con Bin Laden, Maduro podría ser “extraído” de Venezuela por fuerzas militares estadounidenses o incluso ser ejecutado.
Según Ruckauf, EEUU posee una base legal similar a la utilizada en la captura de Bin Laden, lo que le permitiría intervenir en Venezuela y derrocar al régimen de Maduro, al considerarlo un “peligro para la seguridad nacional” y un “terrorista”.
En declaraciones en la televisión argentina, el exvicepresidente explicó que la intervención militar estaría respaldada por una orden judicial estadounidense que solicita la captura de Maduro, lo que facilitaría una operación en territorio venezolano. Además, Ruckauf afirmó que la intervención contaría con el respaldo del presidente legítimo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, reconocido por Washington.

