
Fuentes del Pentágono, bajo el anonimato, indicaron que este fin de semana podría iniciar un nuevo ataque militar de Estados Unidos contra Irán, ante la falta de resultados en las negociaciones sobre el programa nuclear de la nación asiática, informó The New York Times.
La posibilidad de la agresión ha aumentado considerablemente ante el despliegue militar en la región, donde se encuentran decenas de aviones cisterna de reabastecimiento, más de 50 aviones de combate y dos grupos de ataque de portaaviones, respaldados por destructores, cruceros y submarinos.
El portaaviones USS Gerald R. Ford, que recientemente participó en operaciones en el Caribe contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, se encontraba rumbo a Gibraltar el miércoles, con planes de unirse al portaaviones USS Abraham Lincoln en Medio Oriente.
El martes, Irán solicitó un plazo de dos semanas para presentar propuestas concretas para una resolución diplomática. Esta petición ocurrió en Ginebra, Suiza, durante una reunión de funcionarios de ambos países en la Embajada de Omán, con el jefe de la diplomacia omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, como intermediario.
El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, lideró a la delegación de su país frente al enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Donald Trump.
Aunque algunos funcionarios del gobierno de Trump han expresado escepticismo respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático, las conversaciones en Ginebra han mostrado avances, aunque con grandes diferencias aún sin resolver.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní señaló que se llegó a un acuerdo sobre los “principios rectores”, mientras que funcionarios estadounidenses indicaron que, aunque hubo progresos, las discrepancias siguen siendo importantes.
Trump ha sido firme en su demanda de que Irán abandone su programa nuclear, que incluye el acuerdo de no enriquecer más uranio. Además, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha instado a que se tomen medidas para debilitar la capacidad de Irán de lanzar misiles contra Israel.
Ante la amenaza inminente, las fuerzas israelíes han permanecido en alerta máxima, con el gabinete de seguridad de Israel reprogramando una reunión crucial para el domingo, según funcionarios de defensa de Jerusalén.
Un presidente que inicialmente se presentó a las elecciones con la promesa de mantener a EEUU fuera de los conflictos bélicos ahora se enfrenta a la posibilidad de ordenar un séptimo ataque militar estadounidense en el último año, el segundo contra Irán.
En Israel, los funcionarios de defensa han reconocido que se están realizando preparativos para un posible ataque conjunto con las fuerzas norteamericanas, aunque aún no se ha tomado una decisión final.
El despliegue militar estadounidense sugiere una serie de objetivos iraníes que podrían incluir misiles de corto y medio alcance, instalaciones nucleares y depósitos de misiles. La decisión final sobre el alcance de estos objetivos depende en gran medida de Trump.
El último conflicto en la región que involucró a EEUU, Irán e Israel fue la denominada “Guerra de los 12 días”. La situación comenzó con el lanzamiento de la Operación León Naciente por parte de Israel, una agresiva ofensiva dirigida a las instalaciones nucleares iraníes y otros objetivos estratégicos.
En respuesta, Irán inició la Operación Promesa Verdadera 3, lanzando una serie de misiles hacia varias localidades israelíes. Sin embargo, la mayoría de los proyectiles fueron interceptados por el sistema de defensa “Cúpula de Hierro”.
EEUU se involucró en el conflicto llevando a cabo ataques aéreos a las instalaciones nucleares iraníes con aviones B-12, que golpearon sitios clave como Fordow, Natanz e Isfahan. En represalia, Irán lanzó misiles a la Base Aérea Al-Udeid en Qatar, un importante centro de operaciones de EEUU en la región. Al final se decretó un “alto al fuego”.

