
Vecinos del edificio 12 plantas, en la esquina de Zanja y Hospital, en Centro Habana, protagonizaron un nuevo cacerolazo durante el mediodía del martes, en otra señal del malestar social que atraviesa la capital cubana en medio de apagones, escasez y deterioro de los servicios básicos.
La protesta fue reportada en redes sociales alrededor de las 12 y posteriormente amplificada por Cántalo TV, que compartió imágenes del hecho. En la publicación, el medio describió la escena así: “Vecinos del edificio conocido como ‘12 plantas’, en Zanja y Hospital, Centro Habana, protagonizaron un nuevo cacerolazo en medio del colapso que vive Cuba entre apagones, hambre y desesperación”.
El 12 plantas vuelve a ser punto de protesta en Centro Habana
El edificio, una construcción de gran altura ubicada en una de las zonas más transitadas de Centro Habana, ya había sido señalado en reportes previos como escenario de inconformidad vecinal. Esta vez, el sonido de cazuelas y objetos metálicos volvió a funcionar como una forma directa de protesta doméstica, visible y difícil de silenciar en un entorno urbano densamente poblado.
Aunque no se han confirmado de manera independiente la cantidad de participantes ni la duración exacta del cacerolazo, el hecho se suma a una secuencia de expresiones públicas de descontento registradas en La Habana durante las últimas semanas.
URGENTE: Cacerolazo en el 12 planta de Zanja y Hospital, Centro Habana—Cuba 🇨🇺 pic.twitter.com/vSsSGkICiN
— Javi🇨🇺 (@JaviXCubaLibre) May 27, 2026
En este tipo de protestas, los vecinos suelen evitar concentraciones prolongadas, pero hacen sentir su reclamo desde balcones, portales y calles cercanas.
Apagones, hambre y servicios colapsados: el trasfondo del reclamo
El nuevo episodio en Zanja y Hospital ocurre en un contexto marcado por cortes eléctricos prolongados, dificultades para conseguir alimentos y medicamentos, y una percepción creciente de abandono institucional. En barrios populares de La Habana, donde muchas familias dependen de servicios públicos inestables y de ingresos limitados, cada apagón prolongado golpea de forma más fuerte la vida cotidiana.
La cacerola se ha convertido en un símbolo de protesta porque permite expresar inconformidad sin necesidad de grandes concentraciones. En Cuba, ese gesto ganó visibilidad después de las protestas del 11 de julio de 2021 y ha reaparecido de forma recurrente cada vez que se agravan los cortes eléctricos o las carencias básicas.
Cántalo TV resumió el ambiente de cansancio con una frase que refleja el tono de los reclamos ciudadanos: “Cada vez son más los cubanos que pierden el miedo y salen a expresar su cansancio ante décadas de miseria y abandono mientras la dictadura responde con vigilancia, amenazas y represión”.
Nuevos reportes de cacerolazos elevan la tensión social
En los últimos meses se han reportado protestas similares en otros puntos de La Habana, entre ellos zonas de Centro Habana, Nuevo Vedado, Marianao, La Lisa y el reparto Bahía. También se han mencionado manifestaciones en localidades fuera de la capital, como Antilla, en Holguín, donde vecinos salieron a protestar tras apagones prolongados.
El patrón apunta a una inconformidad dispersa, pero persistente. No se trata de una movilización organizada desde una sola estructura, sino de reacciones vecinales frente a problemas acumulados: falta de electricidad, encarecimiento de la vida, escasez de comida, carencias médicas y desgaste emocional.
Hasta el momento, no se han confirmado detenciones ni despliegues policiales asociados específicamente al cacerolazo de Zanja y Hospital. Sin embargo, la repetición de este tipo de acciones mantiene bajo observación a barrios donde la tensión social puede aumentar con rapidez, especialmente cuando coinciden apagones prolongados, calor, falta de alimentos y ausencia de respuestas oficiales.