
En la madrugada del 27 de enero, cuatro migrantes cubanos murieron en un incendio desatado en un hostal clandestino, ubicado en una casa privada de tres pisos en Balashija, en las afueras de Moscú, Rusia. El siniestro, que también dejó a un adolescente herido, se originó cuando quemaban carbón para generar calor y protegerse del crudo invierno ruso.
Los residentes del inmueble, un hostal ilegal que albergaba a 11 personas, entre ellas ocho extranjeras, intentaban tener una fuente de calor, pues no pagaron la factura de gas para la calefacción.
Según las primeras investigaciones, el fuego comenzó en el segundo piso, donde se estaba haciendo la quema de carbón. El edificio, que funcionaba sin licencia como hostal, se encontraba en un estado deplorable, sin medidas de seguridad adecuadas.
Las autoridades rusas han confirmado que la casa no estaba registrada como hotel y que el propietario, que vive en Londres, no tenía un contrato de alquiler con los residentes.
El fuego se propagó rápidamente y de acuerdo con los registros forenses las víctimas fallecieron por inhalación de monóxido de carbono. El periodista Yosmany Mayeta fue el primero en informar la identidad de los migrantes cubanos muertos en la tragedia.
Migrantes cubanos fallecidos en incendio en Moscú
- Arisleidy González, profesora de Educación Primaria en Cuba
- Ángel Gabriel Rodríguez Febles, esposo de Arisleidy
- Yadisley de Arma Aguilera y Lisvey Arpajón Otaño, una pareja de migrantes cubanos
Todos provenían del municipio Baraguá, en Ciego de Ávila, y se encontraban en Moscú en busca de mejores oportunidades. La tragedia ha dejado devastadas a sus familias en Cuba y buscando ayuda para repatriar los cuerpos.
Las familias de las víctimas enfrentan no solo el dolor por la pérdida, sino también la incertidumbre económica y logística para repatriar los cuerpos a Cuba. Según informes, los familiares en la Isla deben gestionar la repatriación a través de contactos informales en Rusia, ya que no hay un apoyo institucional efectivo para este proceso.
Idania Otaño, madre de uno de los fallecidos, expresó su desesperación en contacto con el referido periodista: “Imagínate… destrozada, desbaratada, sin fuerzas. Estoy como loca. Solo le pido a Dios que sea mentira”.
Las autoridades rusas han iniciado una investigación para determinar las circunstancias exactas del incendio y cómo las víctimas llegaron a este hostal ilegal. Mientras tanto, la tragedia pone de manifiesto las difíciles condiciones en las que viven muchos migrantes cubanos en el extranjero, expuestos a situaciones de riesgo extremo debido a la falta de apoyo y protección institucional.

