
Autoridades federales de Estados Unidos ofrecieron este miércoles 7 de octubre en Miami nuevos detalles sobre un presunto esquema de exportación ilegal de combustible que habría tenido como destino una entidad cubana sancionada.
La investigación derivó en la incautación administrativa de 90 cargamentos valorados en unos 2,8 millones de dólares, según un aviso oficial distribuido antes de la conferencia de prensa.
La comparecencia reunió a representantes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio.
Entre los funcionarios que participaron se encuentran José R. Figueroa, agente especial a cargo de HSI en Miami; Daniel Alonso, director de Operaciones de Campo de CBP para Miami y Tampa; y Jeremy Shein, agente especial a cargo de BIS. La conferencia se llevó a cabo en la sede de HSI situada en 11226 NW 20 Street, en Miami.
Las autoridades explicaron cómo operaban los envíos y qué mecanismos fueron utilizados para intentar eludir las restricciones de Estados Unidos.
Federales dan nuevos detalles sobre los 90 cargamentos incautados
En la conferencia, las autoridades federales revelaron que se interceptaron más de 600.000 galones de biodiésel que habían salido de puertos de Florida y Texas con destino a Cuba, después de determinar que los cargamentos terminarían en manos de ENETEC S.A., una empresa estatal cubana incluida en la lista de entidades sancionadas por Washington.
Las pesquisas comenzaron semanas antes de las incautaciones, cuando funcionarios federales identificaron movimientos comerciales relacionados con combustible exportado desde territorio estadounidense.
A comienzos de septiembre, agentes revisaron información comercial y datos de inteligencia relacionados con varios embarques. La investigación permitió seguir cargamentos que partían desde Port Everglades, en el sur de Florida, y desde el puerto de Houston, en Texas, hacia La Habana.
La mayor intervención ocurrió en Port Everglades. Allí, las autoridades retuvieron 71 tanques de almacenamiento que transportaban aproximadamente 500.000 galones de biodiésel, de acuerdo con los datos divulgados por las agencias federales.
En Texas se produjo una segunda operación. Funcionarios estadounidenses detuvieron otros 19 cargamentos en Houston que reunían unos 120.000 galones adicionales. En conjunto, ambas acciones impidieron la salida hacia Cuba de alrededor de 620.000 galones de combustible.
ENETEC en el centro de la investigación
ENETEC S.A. opera desde La Habana como mayorista del sector energético y participa en actividades vinculadas con la comercialización de combustibles. La compañía había quedado sujeta a medidas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro durante julio.
Ese elemento convirtió el destino final de los cargamentos en un punto central para los investigadores estadounidenses. Las autoridades sostienen que el combustible estaba siendo enviado a una entidad estatal alcanzada por las restricciones adoptadas por Washington, lo que activó la intervención federal antes de que los suministros llegaran a territorio cubano.
Para La Habana, la retención de más de 600.000 galones representa la pérdida de un volumen considerable de combustible en momentos en que el país enfrenta severas dificultades energéticas.
La información que se conocía hasta antes de la conferencia indicaba que los productos decomisados consisten en destilados medios mezclados con biodiésel. Los investigadores sospechan que el combustible iba a ser trasladado hacia Cuba mediante operaciones que buscaban evadir controles de exportación y restricciones aplicables a determinadas entidades de la Isla.
Una de estas estrategias fue descubierta en el buque Grace, un buque interceptado en septiembre que transportaba combustible en los tanques de lastre, espacio que normalmente es llenado con agua de mar.
Investigación coincide con la grave escasez de combustible en Cuba
La pesquisa se relaciona con la situación energética de Cuba, donde la falta de combustible y el deterioro del sistema eléctrico continúan provocando extensos apagones y afectaciones a servicios básicos.
Mientras las autoridades estadounidenses investigan posibles operaciones destinadas a abastecer a una entidad cubana sometida a sanciones, la población de la Isla sigue soportando las consecuencias de una crisis energética que el gobierno cubano no ha logrado resolver.
