
En un sistema totalitario como el de Cuba, muy pocas acciones comerciales pueden realizarse sin evitar el control de las entidades del régimen. Mucho menos aquellas que tengan que ver con el comercio exterior.
Lo que era un secreto a voces quedó evidenciado con la filtración de contratos oficiales entre Mipymes privadas importadoras de combustible desde Estados Unidos y entidades estatales como Cuba Petróleo (Cupet) y Cimex, administrada por el conglomerado militar Gaesa.
Periódico Cubano, gracias a la colaboración del youtuber e investigador Darwin Santana, pudo acceder a varios contratos firmados entre Cupet, Cimex y dueños de Mipymes que tienen la “gracia divina” de haber conseguido una autorización para importar combustible desde el extranjero.
En los documentos el panorama general es claro: la Mipyme conserva la titularidad formal del combustible, pero la posesión operativa desde que el isotanque llega a puerto, la custodia, el transporte, el almacenamiento intermedio, la dispensación final y parte del circuito de cobro quedan en manos de empresas del régimen castrista.
No aparece un esquema de control directo de la cadena por parte del actor privado, sino una inserción del combustible privado dentro de la infraestructura estatal cubana.
El primer contrato examinado por Periódico Cubano coloca a la empresa estatal de combustibles como depositaria desde la entrada del producto al territorio nacional. Esa entidad se obliga a recibir el combustible importado, guardarlo, custodiarlo, conservarlo y entregarlo; además, puede prestar el servicio de transportación si la Mipyme lo solicita.
Aunque el contrato reconoce que la propiedad del producto sigue siendo del depositante privado, el dominio material del combustible durante la fase crítica de entrada, almacenamiento y manejo físico recae sobre la estructura estatal.
Ese mismo documento introduce un límite clave: el combustible propiedad de la Mipyme no puede destinarse a comercialización minorista, sino al sostenimiento de su propia actividad económica.
Además, las mediciones, conciliaciones, certificaciones de calidad, mermas y procedimientos operativos quedan sujetos a normas y controles del sistema estatal de Cupet.
El elemento más revelador del contrato de depósito está en la transferencia de responsabilidad. Si la entrega se hace a través de servicentros, la responsabilidad pasa de Cupet a Cimex una vez descargado el combustible en esas instalaciones, y solo después se entrega al cliente final.
El acceso al combustible se articula mediante tarjetas habilitadas o prefinanciadas, boletas emitidas por la estatal de combustibles y coordinación tripartita sobre cantidades, frecuencia y punto de entrega. El resultado es que incluso el uso de un combustible privado queda administrado dentro de una red estatal de autorización, habilitación y control.
Tarifas de Cupet y Cimex por manejar combustible a privados
El uso de la infraestructura estatal para todo el almacenamiento y dispensación del combustible privado tiene un costo que paga la Mipyme. Al parecer no hay una tarifa fija.
En los contratos consulados por Periódico Cubano, el precio que cobran las empresas estatales involucradas varía entre 0.05 y 0.06 centavos de dólar por litro. Si se trata de un isotanque que tiene en promedio 25.000 litros, la Mipyme debe pagar al gobierno una media de 1.375 dólares.
La tarifa debe sumarse al precio de adquisición del producto, más el flete marítimo y los gastos de aranceles en la Aduana Cubana. Ello hace que el acceso a un litro de combustible importado por una Mipyme para sus actividades operativas en Cuba sea muy elevado. No obstante, algunos lo asumen pues la otra opción es no tenerlo.