
Durante meses, las conversaciones entre Estados Unidos y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, parecieron avanzar pese a las enormes diferencias entre Washington y La Habana. El nieto de Raúl Castro llegó a convertirse en uno de los interlocutores más inesperados de un proceso que alimentó especulaciones sobre cambios profundos en Cuba.
Sin embargo, algo ocurrió en el camino. Los contactos terminaron estancándose cuando las conversaciones llegaron a uno de los asuntos más delicados para la cúpula cubana, según una nueva investigación publicada este 5 de octubre por The Atlantic.
El reportaje, firmado por Kevin Sieff, ofrece nuevos detalles sobre lo que habría sucedido detrás de puertas cerradas y ayuda a explicar por qué un diálogo que había generado grandes expectativas en Miami perdió impulso. La información procede de la investigación periodística del medio y no constituye un anuncio oficial de Washington.
El papel de Rodríguez Castro había dejado de ser un simple rumor. En julio, Periódico Cubano informó que un funcionario del Partido Comunista reconoció públicamente al Cangrejo como interlocutor en las conversaciones con EEUU. Meses después también trascendió que altos funcionarios estadounidenses habían mantenido contactos con él en La Habana.
El punto que hizo descarrilar las conversaciones Cuba-EEUU
La nueva información revela que el obstáculo decisivo no habría estado relacionado únicamente con sanciones económicas, inversiones, presos políticos o propiedades confiscadas. Washington habría colocado sobre la mesa una condición directamente vinculada con la continuidad de la actual estructura de poder en Cuba.
Según The Atlantic, las conversaciones quedaron estancadas después de que Estados Unidos exigiera que Miguel Díaz-Canel abandonara la presidencia.
Ese habría sido el punto de quiebre. La exigencia suponía tocar directamente una de las piezas centrales del sistema político cubano y planteaba una transición que iba mucho más allá de concesiones económicas o diplomáticas.
El reportaje no detalla públicamente quién transmitió específicamente esa demanda, en qué momento exacto ocurrió ni cuál fue la respuesta textual de Rodríguez Castro. Tampoco existe hasta ahora un comunicado oficial estadounidense confirmando esos términos.
La revelación resulta especialmente significativa porque Díaz-Canel había rechazado meses atrás la existencia de divisiones dentro de la dirección cubana. En julio aseguró que no había fracturas internas alrededor del diálogo con Washington, declaraciones recogidas entonces por Periódico Cubano en una información sobre la polémica provocada por el protagonismo del nieto de Raúl Castro en las negociaciones.
Empresarios de Miami ya preparaban una eventual Cuba poscomunista
La investigación también muestra hasta dónde habían llegado las expectativas sobre un posible cambio en la Isla. Empresarios cubanoamericanos de Miami organizaron 14 comités destinados a estudiar diferentes aspectos de una eventual transición y reconstrucción económica de Cuba.
Entre los proyectos analizados se encuentra la creación de una bolsa de valores cubana. La idea no era enteramente desconocida: recientemente Periódico Cubano documentó que ya existen proyectos que contemplan un futuro mercado de valores para Cuba, incluido uno desarrollado desde Miami.
El nivel de preparación habría ido todavía más lejos. De acuerdo con The Atlantic, uno de los integrantes de estos esfuerzos viajó a Cuba para inspeccionar terminales petroleras con la mirada puesta en posibles inversiones energéticas futuras.
Eso no significa que exista un proceso de transición acordado ni garantías de que esos planes puedan ejecutarse. Refleja, sin embargo, la magnitud de las expectativas que llegaron a formarse alrededor de las negociaciones.
El escenario que entusiasmó a Miami ahora parece más lejano
El reportaje sostiene además que se ha enfriado la posibilidad de que Estados Unidos reproduzca en Cuba una operación similar a la ejecutada previamente en Venezuela. Parte de los recursos militares estadounidenses permanecen concentrados actualmente en Oriente Medio, según el medio.
La publicación presenta esa circunstancia como una explicación del cambio de ambiente en Miami, no como prueba de que existiera una intervención militar contra Cuba previamente aprobada.
Mientras la vía política perdía impulso, continuaron apareciendo señales de interés empresarial alrededor de una eventual apertura cubana. En septiembre trascendió que ejecutivos vinculados al entorno empresarial de la familia Trump se reunieron con El Cangrejo en La Habana para explorar posibles oportunidades de negocio.
La nueva investigación cambia ahora el foco hacia el punto donde esas expectativas chocaron con una cuestión esencial: hasta dónde estaba dispuesta a llegar la cúpula cubana para mantener abiertas las negociaciones con Washington.