
La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, detalló recientemente las acusaciones que enfrentan Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras haber sido capturados en Caracas, Venezuela, mediante un operativo realizado por fuerzas de Estados Unidos.
Según la funcionaria, ambos fueron imputados en el Distrito Sur de Nueva York, y la fiscalía estadounidense ha formulado acusaciones de conspiración narcoterrorista y conspiración para importar cocaína.
El chavista, que hasta ayer ocupaba el cargo como presidente de Venezuela, y su esposa también enfrentan acusaciones por posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer armas de destrucción contra EEUU.
Nicolas Maduro and his wife, Cilia Flores, have been indicted in the Southern District of New York. Nicolas Maduro has been charged with Narco-Terrorism Conspiracy, Cocaine Importation Conspiracy, Possession of Machineguns and Destructive Devices, and Conspiracy to Possess…
— Attorney General Pamela Bondi (@AGPamBondi) January 3, 2026
Según Bondi, las acusaciones contra Maduro son parte de un esfuerzo más amplio del gobierno estadounidense para llevar ante la justicia a quienes, según se afirma, han estado involucrados en el narcotráfico internacional y el terrorismo.
“Quiero agradecer al presidente Trump por su valentía para exigir responsabilidades en nombre del pueblo estadounidense”, afirmó la fiscal, destacando la colaboración de las fuerzas armadas de EEUU en la exitosa misión para capturar a los dos imputados.
Las acusaciones contra Nicolás Maduro datan de marzo de 2020, cuando el Departamento de Justicia presentó cargos formales que incluyen narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en territorio estadounidense, y asociación con organizaciones armadas, entre ellas las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Según los fiscales, Maduro fue uno de los principales líderes del “Cartel de los Soles”, una red de tráfico de drogas presuntamente dirigida por altos funcionarios del gobierno venezolano.
El presidente de EEUU, Donald Trump, utilizó sus redes sociales para confirmar que las fuerzas estadounidenses habían llevado a cabo una operación para detener a Maduro y su esposa, trasladándolos fuera de Venezuela en un avión.
Por su parte, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, exigió una prueba de vida inmediata de Maduro y Flores, tras el anuncio de su captura. En un mensaje transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), Rodríguez la funcionaria su incertidumbre sobre el paradero de los dos dirigentes y solicitó al gobierno de Trump que confirmara su estado.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, confirmó que varios objetivos clave, como el Fuerte Tiuna y el Palacio Federal Legislativo en Caracas, habían sido atacados con misiles y cohetes.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, también se manifestó sobre los ataques, denunciando las acciones militares de EEUU y compartiendo en sus redes sociales detalles sobre los ataques a la base aérea de La Carlota, el Cuartel de la Montaña en Catia La Mar, y otros puntos estratégicos en Caracas.
Como resultado de los bombardeos, el sur de Caracas quedó sin suministro eléctrico, y el gobierno venezolano activó el Plan de Defensa en Miraflores, la sede del gobierno, en respuesta a la agresión.
El gobierno de EEUU había ofrecido previamente una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a la captura de Maduro por su relación con el tráfico de drogas.
En las últimas semanas, Washington ha intensificado su presencia militar en el mar Caribe, desplegando una flota para interceptar embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas provenientes de Venezuela.