
Florida modificará las licencias de conducir para incluir información sobre la ciudadanía o el estatus migratorio del titular a partir del 1 de enero de 2027, según una ley firmada por el gobernador Ron DeSantis dentro del paquete Florida SAVE Act.
La medida se aplicará de forma gradual en todo el estado y forma parte de una reforma electoral que, según las autoridades, busca reforzar los controles sobre la identidad y la ciudadanía en procesos oficiales.
La nueva disposición establece que las licencias nuevas, renovadas o reemplazadas deberán reflejar si la persona es ciudadana estadounidense u otro tipo de residente legal. El cambio no será inmediato para quienes ya tienen un documento vigente, por lo que no tendrán que renovarlo antes de tiempo.
Cómo cambiarán las licencias en Florida
La implementación será progresiva y no tendrá efecto retroactivo. Eso significa que las licencias emitidas antes de la entrada en vigor del nuevo formato seguirán siendo válidas hasta su fecha de vencimiento, incluso si fueron renovadas recientemente por varios años.
De acuerdo con la normativa, el nuevo diseño comenzará a aplicarse plenamente desde enero de 2027. A partir de entonces, toda licencia emitida por primera vez o actualizada mediante renovación o reposición deberá incluir el indicador correspondiente al estatus legal del portador.
Qué deben tener en cuenta los conductores
Para quienes ya renovaron su licencia, la principal aclaración es que no necesitan hacer un nuevo trámite ahora. Su documento sigue siendo suficiente para conducir legalmente hasta la fecha de expiración impresa en la tarjeta.
El cambio aparecerá solo cuando la persona vuelva a renovar o deba reemplazar la licencia a partir de enero de 2027. Tampoco será necesario portar un pasaporte para manejar. No obstante, en procesos electorales sí podrían exigir pruebas adicionales de ciudadanía si la licencia no incluye esa información.
Nuevas reglas para votar en Florida
La legislación no solo cambia las licencias. También endurece requisitos en materia electoral al exigir que los votantes declaren bajo juramento que son ciudadanos estadounidenses. La norma contempla posibles sanciones penales en caso de falsedad en esa declaración.
Además, elimina algunas formas de identificación que antes eran aceptadas para votar, entre ellas credenciales estudiantiles o tarjetas de asociaciones comunitarias. En determinados casos, los electores deberán presentar documentos adicionales que acrediten ciudadanía, como pasaporte o acta de nacimiento.
Las autoridades estatales han defendido la medida como una herramienta para reforzar la seguridad electoral y prevenir el fraude. Sin embargo, organizaciones de derechos civiles como la ACLU han advertido que estas exigencias pueden convertirse en barreras para el acceso al voto, sobre todo entre sectores vulnerables.
Según datos estatales, más del 90% de los residentes de Florida ya cuenta con identificaciones compatibles con el sistema REAL ID. Ese dato podría facilitar la transición hacia los nuevos requisitos, aunque la discusión sigue abierta por el impacto que la ley podría tener sobre el acceso al voto y la identificación oficial en comunidades migrantes.