
El Consejo de Ministros de Cuba, presidido por el coronel Manuel Marrero Cruz, aprobó dos acuerdos significativos relacionados con el sector minero del níquel en la isla. Mediante su publicación en Gaceta Oficial se autorizó un importante movimiento de recursos mineros en Moa “por única vez”.
Reestructuración del sector minero cubano
Periódico Cubano analizó el Acuerdo 10342 que autoriza el traspaso de una concesión minera en la provincia de Camagüey, otorgada previamente a la sociedad Commercial Caribbean Nickel S.A., a la empresa mixta Minera San Felipe S.A.
Esta concesión abarca un área rica en minerales como níquel, cobalto, hierro y manganeso, y se espera que su explotación produzca concentrados de hidróxido de níquel y cobalto. La reestructuración busca no solo transferir el control de esta concesión, sino también facilitar la producción y comercialización de estos minerales.
El rol de las empresas involucradas
Commercial Caribbean Nickel S.A. fue creada para gestionar negocios vinculados al níquel cubano, captando financiamiento y tecnología extranjera.
Sin embargo, la reciente revocación de concesiones a empresas extranjeras en 2025 ha provocado que el Estado cubano asuma un papel más directo en la explotación minera.
La transferencia a Minera San Felipe S.A., una sociedad mixta, parece ser parte de una estrategia para consolidar el control sobre recursos estratégicos, al tiempo que se busca atraer inversión extranjera para asegurar la continuidad de la producción.
La empresa Minera San Felipe S.A., que opera en el sector desde hace años, ahora asume un papel más central en el procesamiento de los minerales de esta área. Se espera que el traspaso de esta concesión dure 25 años y se realice bajo los términos y condiciones establecidos por el acuerdo de 2025, lo que asegura continuidad en las operaciones.

Aprobación en tiempos de crisis económica
Estos movimientos se producen en un contexto de crisis económica en Cuba, marcada por escasez de recursos y la necesidad urgente de generar ingresos en divisas. En este sentido, la minería del níquel y el cobalto, esenciales para diversas industrias globales, se presenta como una de las pocas fuentes de ingresos disponibles para el gobierno cubano.
La minería es crucial para Cuba debido a la escasez de recursos externos y el daño a otras industrias clave, como el turismo. Sin embargo, la dependencia de inversiones extranjeras y la falta de transparencia en las transacciones podrían generar dudas sobre el destino final de los recursos generados.
Expertos advierten que el sector sigue siendo vulnerable debido a la falta de infraestructura moderna y la constante fluctuación de los precios del níquel y cobalto en los mercados internacionales.
La autorización para la comercialización de minerales
Por otra parte, el Acuerdo 10343 del Consejo de Ministros, publicado en la propia Gaceta del 27 de abril, autoriza a la Empresa del Níquel Comandante Ernesto Che Guevara a comercializar, por una sola vez, 1.4 millones de toneladas de minerales de níquel y serpentina con la empresa mixta Moa Nickel S.A., que opera en colaboración con la canadiense Sherritt.
Con este acuerdo, el gobierno cubano busca asegurar que la planta de Moa continúe operando, a pesar de las restricciones de combustible y la caída de la producción minera, que ha sido uno de los puntos más débiles de la industria cubana en los últimos años.
El negocio del níquel en Cuba ha sido tradicionalmente uno de los pilares de la economía. Sin embargo, la falta de inversión y las constantes tensiones con socios internacionales han hecho que la industria enfrente un futuro incierto.

