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Gaesa: el imperio oculto de los militares cubanos al descubierto por el New York Times

El poder de GAESA se amplió de manera decisiva cuando Raúl Castro sustituyó a Fidel en la presidencia en 2008
Gaesa el imperio oculto de los militares cubanos al descubierto por el New York Times
El alto mando de Gaesa se vio en el entierro de López-Callejas. (Captura de pantalla © Canal Caribe – YouTube)

GAESA, el conglomerado económico bajo control militar en Cuba, quedó al descubierto por uno de los principales medios de prensa del mundo: el New York Times.

El origen de GAESA se vincula con la crisis económica que siguió al colapso de la Unión Soviética en 1991, aunque sus raíces se remontan a la década de 1980.

Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, impulsó cambios en los negocios militares con autorización de Fidel Castro.

Tras la pérdida del principal aliado comercial y financiero de Cuba, el ejército enfrentó dificultades para pagar a sus soldados y asumió sectores estatales de la economía, entre ellos el turismo.

En los primeros años, el experimento militar empresarial fue considerado más eficiente que otras ramas del Estado. Analistas citados en el contenido señalan que el ejército logró administrar mejor algunas áreas y que parte de las ganancias se reinvirtió en hospitales, educación y raciones de alimentos.

Sin embargo, ese modelo derivó con el tiempo en una estructura económica cerrada, con creciente influencia sobre sectores estratégicos y sin supervisión pública efectiva.

El poder de GAESA se amplió de manera decisiva cuando Raúl Castro sustituyó a Fidel en la presidencia en 2008. Desde entonces, el conglomerado pasó a supervisar numerosas áreas de la economía cubana, tanto grandes como pequeñas.

Además, mantiene negocios fuera de Cuba, incluidos intereses en Angola, donde obtiene ganancias anuales de cientos de millones de dólares en educación, salud, construcción y otros sectores.

Uno de los puntos más controvertidos es la falta de transparencia. Las finanzas de GAESA no aparecen en el presupuesto estatal y no está claro si el Estado recibe parte de sus ganancias.

El artículo del New York Times recuerda que la contralora general de Cuba admitió en 2024 que desconocía las finanzas del conglomerado y fue despedida después de 14 años de servicio. Ese episodio refuerza las críticas sobre una estructura cerrada incluso para instituciones oficiales.

Raúl Castro colocó en 2011 a su yerno, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, al frente de GAESA. Tras su muerte en 2022, la dirección pasó a la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, sancionada por Washington el 1 de mayo de 2026.

Lastres Morera opera de conjunto con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido como “el Cangrejo”, lo que mantiene la influencia de la familia Castro sobre el conglomerado militar.

Registros de vuelo citados en el contenido indican que Lastres y Rodríguez Castro viajaron juntos en 2024 a Panamá, país donde GAESA tendría numerosas empresas registradas para evadir sanciones estadounidenses, según una investigación de medios locales.

El Cangrejo también aparece como una pieza relevante en contactos con Washington. Otro miembro de la familia Castro, Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de los hermanos Castro, figura como vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

La estrategia económica de GAESA también es señalada como un factor del deterioro nacional. Tras el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos en 2015, el conglomerado apostó con fuerza por el turismo, ante la expectativa de una llegada masiva de visitantes estadounidenses.

Para 2025, había construido 121 hoteles, frente a los 56 de la década anterior, y sumó unas 22.000 habitaciones nuevas. Sin embargo, el auge fue breve por el restablecimiento de sanciones en 2016 y el golpe posterior de la pandemia en 2020.

Pese a la caída turística, GAESA siguió invirtiendo en hoteles mientras otros sectores se deterioraban. La industria azucarera, símbolo histórico de la economía cubana, colapsó hasta el punto de que el país tuvo que importar azúcar para el consumo interno.

En 2024, Cuba gastó casi el 40% de su presupuesto, unos 1.500 millones de dólares, en turismo y hostelería, aunque la ocupación hotelera rondó apenas el 30%.

El contraste resulta especialmente sensible para la población cubana. El presupuesto destinado al turismo fue unas 11 veces superior al de educación y salud juntas.

Por ello, Gaesa está en el centro de una nueva ofensiva de Estados Unidos contra el régimen de La Habana. El 1 de mayo, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para ampliar las sanciones e incluir directamente a esa estructura empresarial, señalada por Washington como una fuente de ingresos de la élite política y militar cubana.

La medida responde al peso económico del grupo, cuyos ingresos, según la orden citada, “probablemente son más de tres veces el presupuesto del Estado”.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, elevó el tono contra GAESA al describirlo como una herramienta usada por la cúpula cubana para enriquecerse y sostener la represión interna.

Rubio afirmó que el conglomerado tiene más dinero que el propio gobierno cubano y acusó a sus administradores de no destinar esos recursos a carreteras, puentes, alimentos ni mejoras para la población.

En tal sentido, presentó las sanciones como una acción contra una empresa que, según sus palabras, roba al pueblo cubano en beneficio de unos pocos.

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