
Gonzalo Nova tiene 100 años y emigró a Cuba desde su natal Galicia hace 74 años. Confiesa que lo hizo porque su tierra era pobre y quería prosperar. Ahora, regresa a España con su esposa e hijo cubanos gracias al programa de Reencuentros Familiares, impulsado por la Xunta de Galicia.
El nacido en Narón, provincia A Coruña, llegó a Cuba en 1951 con tan solo 25 años. Más de siete décadas después, las mejores oportunidades para sus descendientes parecen estar fuera de la Isla comunista sumida en una eterna crisis económica. El escenario actual de la nación insular es totalmente opuesto al que se encontró el migrante gallego en 1951.
Nova construyó una vida en Cuba, donde fue profesor y montó un taller de fabricación de utillaje para hospitales. En 1959, se casó con la cubana María Luisa Pérez, con quien tiene dos hijos: Enrique, que trabaja como informático en un hospital, y Judit, que reside en Miami.
“Estamos muy contentos”, dijo Gonzalo al aterrizar en el aeropuerto de Vigo. Según el portal La Voz de Galicia, el programa Reencontros Familiares ha sido fundamental para el regreso de muchos emigrantes gallegos y sus familias. Este año, el gobierno gallego destinó 400.000 euros para financiar los pasajes de unos 200 emigrantes retornados, como Gonzalo, quienes han residido en países de Latinoamérica durante gran parte de sus vidas.
En las últimas décadas, Gonzalo ha estado muy involucrado en la sociedad gallega en su país de acogida. De ellos ha recibido ayuda. Recuerda que cuando llegó Fidel Castro “mejoró la situación, pero luego fue cayendo”.

El citado medio señala que este emigrante formó parte del comité para potenciar la amistad cubana con Rusia, ya que aquella URSS fue el principal aliado de los cubanos durante muchos años.
El secretario de Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, expresó su satisfacción por poder facilitar este reencuentro: “Es justo que después de tantos años puedan volver a ver a sus familias. Es una oportunidad que no deben perder”.
Este programa ha tenido un impacto positivo en la vida de muchos gallegos que emigraron durante su juventud. Con la ayuda del Gobierno gallego, los emigrantes disfrutan de una estancia gratuita en residencias de tiempo libre como las de Panxón y Carballiño, donde pueden pasar 15 días junto a sus seres queridos.

