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Gerardo Hernández protagoniza otro papelazo viral: “Los que vinieron obligados”

Gerardo Hernández protagoniza otro papelazo viral
El espía lanzó un dardo a quienes cuestionan la naturaleza de esa participación, refiriéndose a los críticos como “odiadores”. (Captura de pantalla © Gerardo Hernández – Facebook)

Gerardo Hernández Nordelo, exespía cubano y actual coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), volvió a protagonizar una polémica en redes sociales. Esta vez publicó en Facebook un video de personas bailando en una calle de La Habana tras un acto político oficial, intentando demostrar que la asistencia a estos eventos es voluntaria y genuina.

El evento en cuestión fue la conmemoración del 65 aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, celebrado en la esquina de 23 y 12 en el Vedado con la presencia de Miguel Díaz-Canel.

Para realizarlo, las autoridades cerraron varias calles del municipio Plaza de la Revolución desde las cinco de la mañana, algo que por sí solo contradice la supuesta espontaneidad que Hernández quiso vender después.

“Los que vinieron obligados”, dijo en su publicación, donde lanzó un dardo a quienes cuestionan la naturaleza de esa participación, refiriéndose a los críticos como “odiadores” y asegurando que las personas que vio bailando eran las mismas que supuestamente asisten “obligadas” a estos actos.

“Qué papelazo, por Dios”; “Sigan gastando energía que cuando lleguen a casa no hay comida y él sí tiene todo”; “Tremendo circo”; “Pero si son tres gatos”, se lee entre los cientos de comentarios que recibió el material en Facebook.

Lo llamativo no es que un grupo de personas baile en la calle después de un evento multitudinario. Eso pasa en cualquier lugar del mundo donde juntas a suficiente gente con música. Lo verdaderamente notable es el descaro de presentar esas imágenes como prueba de apoyo popular mientras la isla atraviesa una de sus peores crisis en décadas.

Esta publicación no es un caso aislado. Hernández ha convertido sus perfiles en una vitrina de propaganda constante. Este mismo mes mostró una foto del Capitolio habanero celebrando su belleza, como si el deterioro del país que lo rodea no existiera, y se lamentó de que los ciudadanos estadounidenses no pudieran visitarlo por el embargo.

Semanas antes, publicó la imagen de un cubano durmiendo en cartones en Miami para atacar a políticos cubanoamericanos, ignorando que miles abandonan la isla precisamente huyendo de condiciones insostenibles. Y en enero posó con un arma de guerra lanzando advertencias belicistas que nadie tomó en serio.

Cuba enfrenta escasez generalizada de alimentos y combustible, apagones que duran horas y un éxodo masivo de su población. En ese contexto, grabar a un puñado de personas bailando después de un acto oficialista y presentarlo como evidencia de respaldo popular no es solo ingenuo: es una falta de respeto a los millones de cubanos que la están pasando mal.

La verdadera pregunta no es si esas personas bailaban voluntariamente o no. La pregunta es por qué un funcionario del régimen dedica su tiempo a fabricar contenido festivo en redes sociales mientras el país que dice defender se desmorona a su alrededor. Pero claro, responder eso requeriría una honestidad que no parece estar entre las habilidades de Hernández.

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