
El gobierno de Colombia despertó indignación internacional al rechazar ayuda extranjera para búsqueda y rescate tras el terremoto de magnitud 7.4 que azotó al país sudamericano el pasado 10 de agosto.
Movido por su ideología de extrema derecha, el presidente Abelardo de la Espriella se negó a aceptar la ayuda de México y, de hecho, limitó la entrada de ayuda a solo cuatro países “aliados” de su gobierno, entre ellos Estados Unidos e Israel.
Pese a la gran necesidad y el número de víctimas que podrían seguir con vida, el entrante gobierno colombiano restringió el ingreso de equipos internacionales de búsqueda y rescate tras el terremoto, autorizando solo brigadas de EEUU, Israel, Ecuador y El Salvador.
La medida fue tomada mientras las autoridades buscaban a cientos de personas que permanecían desaparecidas bajo los escombros. Cuatro días después del sismo, el balance oficial había aumentado a 285 muertos y cerca de 4.000 heridos.
Además, unas 400 personas continuaban desaparecidas y decenas de miles de viviendas habían sufrido daños. Cali, Pereira, Manizales y Quibdó se encuentran entre las ciudades más afectadas.
La discusión se concentra en la decisión de De la Espriella de limitar inicialmente la llegada de rescatistas extranjeros. La administración sostiene que los cuatro países autorizados cumplen con los estándares internacionales exigidos para las operaciones USAR de búsqueda y rescate urbano.
Sin embargo, medios internacionales señalaron que México, Brasil, Chile, Argentina y otros países también ofrecieron ayuda y que algunas de esas propuestas no se tradujeron inicialmente en el ingreso de sus equipos especializados.
La controversia resulta especialmente sensible porque las primeras 72 horas después de un terremoto son consideradas una etapa crítica para encontrar sobrevivientes.
La decisión de restringir equipos extranjeros fue cuestionada precisamente porque, mientras se discutían certificaciones y condiciones de ingreso, las familias esperaban noticias de personas atrapadas entre edificios colapsados.
El propio gobierno terminó ampliando la cooperación internacional, aunque las críticas continuaron por la demora. México estuvo entre los países que ofrecieron apoyo.
La brigada Los Topos Azteca llegó a Cali para participar en las labores de rescate después de haber trabajado durante 41 días en Venezuela, donde dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 habían provocado una emergencia de gran magnitud en junio.
En ese país, equipos mexicanos se sumaron a brigadas de numerosas naciones que acudieron para buscar personas atrapadas y atender a los damnificados.
La experiencia de los rescatistas mexicanos no se limita a estas dos emergencias. Los grupos conocidos como Los Topos surgieron después del terremoto de 1985 en México y desde entonces han participado en operaciones de rescate en distintos países afectados por desastres naturales.
Su trabajo se basa principalmente en localizar y extraer personas atrapadas en estructuras colapsadas. La polémica política aumentó porque los cuatro países seleccionados para enviar rescatistas mantienen gobiernos cercanos al actual Ejecutivo colombiano.
Colombia ha rechazado la ayuda de México, España o China.
Ojo que te dirán los agentes de MAR en las tertulias, que es por culpa de Pedro Sánchez.
Pero esta es la única verdad pic.twitter.com/AyeUpsy6OG— José Vico 🔻🇵🇸🇿🇦 (@josevico4) August 13, 2026
Aunque las autoridades niegan que la decisión tenga un criterio ideológico y aseguran que responde a requisitos técnicos, la oposición y algunos medios cuestionaron que se haya limitado inicialmente la participación de países como México, de inclinación izquierdista, cuyo gobierno ofreció ayuda y cuyos equipos ya estaban desplegados en la región.
La sospecha se sostiene además en las declaraciones del gobierno colombiano sobre otros países, tras su decisión de romper lazos con Cuba y su devoción a EEUU e Israel desde sus primeros días de gobierno.
Por su parte, EEUU movilizó equipos especializados y el Banco Mundial anunció 200 millones de dólares para atender las necesidades inmediatas y la reconstrucción. La Cruz Roja Internacional, por su parte, solicitó 30 millones de dólares para ampliar la asistencia a las comunidades afectadas.
La prioridad ahora es encontrar sobrevivientes y atender a más de 100.000 personas desplazadas. Con cientos de desaparecidos y decenas de miles de viviendas dañadas, cualquier demora en incorporar recursos especializados puede tener consecuencias directas sobre quienes todavía podrían permanecer bajo los escombros.
Aunque el Ejecutivo defiende su procedimiento como una cuestión técnica, el episodio deja abierta una pregunta sobre la respuesta ante una emergencia de esta magnitud: si existen equipos extranjeros preparados para rescatar vidas, ¿debe su ingreso depender también de criterios políticos o diplomáticos? En una catástrofe, el tiempo disponible para responder no espera a que terminen las disputas entre gobiernos.
🔎🪖Los Topos mexicanos no podrán sumarse al rescate en Colombia. Tras el sismo de magnitud 7.4, las autoridades colombianas rechazaron su apoyo y señalaron que solo ingresarán equipos internacionales reconocidos por INSARAG, organismo que establece estándares para las labores de… pic.twitter.com/fI4DbpZEqZ
— adn Noticias (@adnnoticiasmx) August 13, 2026