
El régimen castrista comenzó a vender agua embotellada en el municipio villaclareño de Caibarién ante la enorme crisis con el abasto del vital líquido que enfrentan los residentes de esa localidad.
El botellón de cinco litros se comercializa a 85 pesos cubanos (CUP), pero para tener derecho a comprarlo los cubanos deben llevar su libreta de racionamiento y los núcleos familiares donde haya un menor de edad tendrán prioridad.
Según una nota informativa del gobierno local, la nueva “política de distribución de agua embotellada” se da ante la emergencia de la “contingencia actual”. El agua será trasladada de las tiendas TRD, administradas por los militares cubanos de Gaesa, hacia las bodegas del Comercio Interior. El plan es cubrir 30 bodegas del municipio en una primera etapa, pues no se sabe cuánto durará la emergencia.
Con la crisis del acueducto se espera que las tiendas rompan récord de ventas, lo cual genera grandes beneficios económicos para el emporio Gaesa. El informe revela que hasta el momento se han distribuido 4.255 galones de agua en formato de cinco litros. Al venderlos se generan más de 360 mil CUP de facturación. Adicionalmente, se comercializan 7.200 pomos en formato de 1.5 litros.
Establecen prioridad para comprar agua en las bodegas cubanas
El gobierno ha identificado que en Caibarién existen 5.089 infantes (de 0 a 13 años), cuyas familias tendrán la prioridad para comprar el agua. Posteriormente, la venta se centrará en los enfermos encamados, embarazadas y otras personas que acrediten dolencias.
La situación del agua en Caibarién se complicó tras la avería de la bomba del pozo 8, dejando a miles de habitantes sin acceso regular a este recurso vital. El gobierno ha demostrado su incapacidad para asegurar un suministro constante y adecuado. Las pipas llegan con poca frecuencia, lo que genera frustración entre los residentes, quienes dependen de esta solución temporal.
Esta falta de planificación gubernamental refleja una negligencia prolongada en atender las necesidades fundamentales de la población, dejando a los ciudadanos en una situación insostenible y ahora los obligan a comprar el agua embotellada de las tiendas TRD.
La semana pasada, las autoridades del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) admitieron que más de 600.000 personas en Cuba no tenían acceso al agua potable. Entre las justificaciones, señalaron los daños graves en equipos de alto costo, como bombas de gran caudal, y la escasez de combustible, que mantiene inoperante al servicio de agua por pipa.