
El Tribunal Provincial Popular de Pinar del Río condenó con hasta ocho años de cárcel a cinco jóvenes cubanos autores de un robo con fuerza e intimidación donde utilizaron machetes y maderos para atemorizar a sus víctimas y sustraerles pertenencias de valor como celulares y joyas.
Según el portal oficialista Cubadebate, los hechos ocurrieron en las avenidas Borrego y Colón durante la madrugada del 4 al 5 de abril de 2023, cuando los malhechores, todos entre 16 y 19 años de edad, atacaron a estudiantes universitarios para robarles.
Los jueces evaluaron el “terror infundido” en las víctimas y resolvieron “sancionar con una pena de cinco años de privación libertad a uno de los acusados; a tres de ellos se les impuso una sanción de siete años, y a otro una de ocho años”.
De acuerdo con la versión de los medios de propaganda castrista, durante todo el juicio hubo un “estricto cumplimiento del debido proceso y de los derechos y garantías de los acusados”.
Ahora los acusados tienen derecho, de conformidad con lo establecido en el artículo 613 de la Ley 143 de 2021 Del Proceso Penal, a interponer recurso de casación ante el Tribunal que juzgó en el plazo de 10 días, recurso que será resuelto por la sala correspondiente del Tribunal Supremo Popular.
El Código Penal vigente en Cuba prevé, en su Artículo 415 apartado 1 y 3 d, que el delito de robo con violencia e intimidación en las personas, puede ser penado con sanciones de ocho a 20 años de privación de libertad. El caso de los atacantes en Pinar del Río se resolvió con la pena mínima.
El hecho contrasta con las penas impuestas a jóvenes que participaron en las manifestaciones antigubernamentales de julio de 2021. Lo cual resalta la disparidad en el sistema judicial cubano, donde actos delictivos reciben menor severidad que las expresiones de disidencia política.
Por ejemplo, Brandon Luis Becerra, fue condenado a 13 años por su participación en las protestas del 11J. La organización Prisoners Defenders informó que varios de los jóvenes detenidos durante ese verano sufrieron torturas y maltratos, complicando aún más el panorama de derechos humanos en la Isla.
Cuba tiene el segundo mayor índice de población carcelaria del mundo a inicios del 2024, según datos World Prison Brief (WPB, por sus siglas en inglés), una reconocida base de datos que actualiza mensualmente la información de cada país, utilizando cifras de fuentes gubernamentales u oficiales.
El sistema carcelario del comunismo tiene una tasa de encarcelados de 794 personas por cada 100.000 habitantes. Dicha contabilidad da una población carcelaria de alrededor de 90.000 reos.

