
Henry Urrutia, uno de los peloteros más talentosos de su generación, reveló recientemente en una entrevista con Swing Completo las intimidaciones y exigencias a las que fue sometido por la seguridad del Estado en Cuba en 2009.
Durante los Juegos del Alba, el joven pelotero tunero fue convocado a una habitación de la seguridad del Estado donde se le exigió ser “revolucionario y confiable” para formar parte del equipo nacional. Esto incluía aceptar “chivatear” (delatar) a sus compañeros para evitar que se fugaran de la selección nacional.
Según su testimonio, a fin de ser considerado para integrar la selección cubana, le pidieron que delatara a sus compañeros Leonys Martín y Yoenis Céspedes, quienes supuestamente planeaban desertar. “Yo vine a jugar pelota, no a chivatear”, dijo en ese momento, lo que le costó su salida inmediata de la convocatoria y el futuro incierto en el béisbol cubano.
A pesar de su impresionante promedio de .397, que solo fue superado por Alfredo Despaigne y José Dariel Abreu, Urrutia fue excluido del equipo nacional. Esta marginación fue solo el comienzo de una serie de injusticias que lo marcarían profundamente.
Decidido a no ceder a la presión, Urrutia enfrentó años de ostracismo deportivo en su país, donde su talento no fue suficiente para ganarse un lugar en la selección cubana.
El pelotero, hijo del legendario Ermidelio Urrutia, vivió años de frustración hasta que finalmente intentó escapar de Cuba en 2011. Tras ser detenido y acusado de “contrarrevolucionario”, fue expulsado de la universidad y vetado del deporte cubano.
Sin embargo, su deseo de ser libre y jugar béisbol sin las restricciones impuestas por el régimen, lo llevaron a intentar salir del país en dos ocasiones, hasta lograrlo finalmente. En sus palabras, “Solo quería ser libre y jugar béisbol libre”, una declaración que resalta las dificultades que enfrentan los deportistas cubanos en el contexto político de la isla.
Henry Urrutia, a pesar de las adversidades, logró destacarse en el béisbol internacional, jugando en las Grandes Ligas con los Baltimore Orioles. Sin embargo, su historia también simboliza la represión política que muchos deportistas cubanos enfrentan al tratar de acceder a su máximo potencial fuera de la isla. Urrutia, hoy un referente para las nuevas generaciones, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad en el deporte cubano.
El caso de Henry Urrutia no solo denuncia los abusos cometidos por el régimen cubano contra los deportistas, sino que también pone de relieve las difíciles decisiones que estos deben tomar entre mantener su integridad o sucumbir a las presiones políticas. Urrutia, al igual que otros deportistas que han quedado en el olvido por su negativa a traicionar a sus compañeros, demuestra que el valor personal y la ética son más importantes que cualquier logro profesional cuando se trata de defender la dignidad humana.

