
Autoridades en Holguín identificaron una presunta red de estafadores que operaba de forma coordinada desde esa provincia y habría afectado a víctimas en distintos puntos de Cuba mediante falsas ventas, ofertas de empleo, suplantaciones de identidad y transferencias digitales, según confirmó Periódico Cubano.
Las acciones investigativas permitieron determinar que el grupo funcionaba con una estructura organizada, distribución de tareas y distintos métodos para captar dinero. Las autoridades también recuperaron sumas consideradas significativas, que deberán ser devueltas a sus propietarios una vez concluyan las pesquisas.
Falsas ventas y ofertas de empleo entre los métodos utilizados
Uno de los principales mecanismos consistía en publicar productos a precios muy inferiores a los habituales. Entre los artículos ofrecidos aparecían aceite, pollo, arroz, azúcar, paneles solares y motos eléctricas.
Los estafadores también difundían supuestas ofertas de trabajo en el extranjero, especialmente en Guyana. A los interesados les solicitaban pagos anticipados por pasajes u otros gastos antes de concretar el supuesto proceso laboral.
Otra modalidad incluía mensajes de texto falsos relacionados con recargas de ETECSA. Después del aviso, los implicados contactaban a la víctima y pedían la devolución de un dinero que, en realidad, nunca había sido transferido.
La red también habría utilizado nombres de empresas de mensajería como MARHABANA y CubaMax para reclamar pagos por supuestos paquetes pendientes de entrega. El uso de marcas conocidas buscaba aumentar la credibilidad del engaño.
WhatsApp, Zelle y cuentas bancarias como herramientas para mover dinero
Entre las prácticas detectadas figura el acceso ilegal a cuentas de WhatsApp. Una vez dentro, los implicados analizaban los contactos y solicitaban dinero a familiares o amigos haciéndose pasar por el titular. En determinados casos, incluso habrían empleado técnicas para imitar su voz.
Las operaciones económicas se realizaban mediante Transfermóvil, Zelle y divisas. También se empleaban varias tarjetas bancarias de BANDEC y BPA para recibir fondos y dispersar el dinero entre diferentes cuentas.
Los investigadores detectaron además el uso de números telefónicos de Estados Unidos, una estrategia destinada a proyectar mayor confianza entre las víctimas y dificultar la identificación inmediata de quienes estaban detrás de las comunicaciones.
Reclutaban a jóvenes para abrir cuentas bancarias
Otro elemento de la estructura consistía en captar a jóvenes para que obtuvieran tarjetas bancarias a cambio de dinero. Según la información disponible, eran instruidos para declarar que las tarjetas habían sido extraviadas si las autoridades los interrogaban.
El caso expone nuevamente las vulnerabilidades asociadas al crecimiento de los pagos electrónicos en Cuba, donde la escasez de productos, la necesidad de acceder a divisas y la búsqueda de oportunidades de emigración crean condiciones que los estafadores aprovechan para captar víctimas.
Las autoridades pidieron denunciar cualquier hecho similar y aportar información útil para las investigaciones. Hasta el momento no se ha informado públicamente cuántas personas integraban la red ni el monto total recuperado.
