
El Servicio de Neonatología del Hospital de Pinar del Río comenzó a utilizar de forma oficial pulpos neonatales tejidos, conocidos como pulpos de apego, para acompañar a bebés ingresados que requieren atención especializada.
La iniciativa fue anunciada por la jefa del servicio, Yamila Salgado, y difundida a través de la cuenta oficial del Gobierno provincial.
El proyecto se sostiene, en esta primera etapa, gracias a las donaciones de personas voluntarias que confeccionan estas piezas con el propósito de contribuir al bienestar de los recién nacidos durante su hospitalización.
¿Qué función cumplen los pulpos de apego en Neonatología?
De acuerdo con la información divulgada por las autoridades sanitarias, los pulpos de apego no están concebidos como juguetes. Su diseño responde a un objetivo específico dentro del entorno hospitalario: brindar una sensación de seguridad a los neonatos mientras permanecen bajo vigilancia médica.
Según explicó Yamila Salgado, los tentáculos de estas figuras tejidas recrean la sensación del cordón umbilical, un elemento que, de acuerdo con iniciativas similares desarrolladas en otros países, puede favorecer la tranquilidad de algunos recién nacidos durante su permanencia en las unidades neonatales.
“Estos hermosos pulpitos tejidos no son solo un juguete; sus tentáculos simulan el cordón umbilical, lo que ayuda a que los bebés se sientan más seguros, regulen sus latidos cardíacos y eviten tirar de las sondas o vías médicas”, afirmó la especialista.
La explicación difundida también señala que mantener los tentáculos al alcance del bebé podría disminuir la tendencia a manipular sondas, catéteres u otros dispositivos empleados en su tratamiento, un aspecto que contribuiría al cuidado durante la hospitalización.
Sin embargo, la publicación oficial no precisa si el programa cuenta con un protocolo específico para la elaboración, esterilización y uso de estas piezas dentro del servicio, un aspecto relevante al tratarse de pacientes con alta vulnerabilidad.
Tampoco informa si la iniciativa forma parte de un plan nacional o si su aplicación se extenderá a otras instituciones de salud cubanas.
Donaciones y solidaridad impulsan el proyecto en Pinar del Río
El programa comenzó gracias a la colaboración de personas que dedican parte de su tiempo a tejer y entregar los pulpos al hospital. La dirección del Servicio de Neonatología destacó el papel de estos voluntarios, cuyo trabajo permite incorporar este recurso de acompañamiento a los recién nacidos ingresados.
Salgado agradeció públicamente la participación ciudadana al expresar: “Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas de gran corazón que han comenzado a tejer y donar estos pulpos de apego. Su tiempo, talento y amor hoy se convierten en consuelo y salud para nuestros neonatos”.
El mensaje compartido por el Gobierno de Pinar del Río también resumió el sentido de la campaña con otra frase dirigida a quienes colaboran con la iniciativa: “Cada puntada es un abrazo para un bebé que lo necesita. Gracias por tejer amor junto a nosotros”.
Hasta el momento, las autoridades no han informado cuántos pulpos han sido entregados ni el número de recién nacidos que recibirán este acompañamiento durante la primera fase del proyecto.
La incorporación de los pulpos de apego llega en un contexto marcado por las dificultades que enfrenta el sistema de salud cubano debido a la escasez de recursos materiales. En ese escenario, el programa destaca el aporte de la comunidad como complemento al trabajo del personal sanitario.
Aunque todavía quedan interrogantes sobre su implementación y alcance, el anuncio confirma que el Servicio de Neonatología de Pinar del Río apuesta por sumar iniciativas de apoyo emocional al cuidado de los bebés hospitalizados mediante la participación de ciudadanos que contribuyen con sus donaciones tejidas.