
El gobierno de los Estados Unidos busca elevar a 3.000 los arrestos diarios de inmigrantes mediante una nueva instrucción transmitida el martes 6 de octubre a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
La disposición pretende intensificar las operaciones migratorias en todo el país, según reveló el medio internacional CNN tras consultar a dos fuentes anónimas.
El nuevo objetivo representa un incremento del 50% respecto a las aproximadamente 2.000 detenciones que la agencia venía realizando cada jornada. Los responsables también establecieron una meta de 19.000 arrestos semanales, ajustada para contemplar la disminución de operativos durante sábados y domingos.
La cifra de 3.000 detenciones diarias había sido promovida anteriormente por la Casa Blanca. Sin embargo, las autoridades migratorias encontraron dificultades para mantener ese volumen de manera constante. La reciente instrucción recupera aquella exigencia cuando faltan pocas semanas para las elecciones legislativas estadounidenses.
Niegan cuotas de arrestos para ICE
Pese a las informaciones divulgadas, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) rechazó que exista una cantidad obligatoria de detenciones que los agentes deban cumplir. La institución sostiene que sus funcionarios cuentan con facultades legales para localizar y expulsar a extranjeros sin autorización migratoria.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, también negó haber recibido instrucciones de la Casa Blanca relacionadas con cuotas. Durante una entrevista concedida en septiembre al programa Inside Politics, aseguró que su departamento desarrolla las operaciones habituales sin depender de objetivos numéricos impuestos.
Las estadísticas muestran, entretanto, un aumento de las detenciones. Agosto cerró con alrededor de 51.000 arrestos, frente a los aproximadamente 46.000 de julio. Entre enero y agosto, ICE acumuló 262.768 personas detenidas, según las cifras recogidas en el reporte.
Más detenciones aumentan la presión sobre los centros migratorios
El crecimiento de los arrestos contrasta con el ritmo de las deportaciones, que permanece cercano a 1.200 expulsiones diarias. Esta diferencia obliga a las autoridades federales a buscar espacios adicionales para alojar a los extranjeros mientras avanzan sus procedimientos migratorios.
Como respuesta, el DHS comenzó a gestionar contratos destinados a ampliar la infraestructura de retención y procesamiento. ICE también proyecta incorporar otros 5.000 agentes antes de finalizar 2026, con el propósito de reforzar sus operaciones.
Cuestionan el endurecimiento de las redadas migratorias
La estrategia ha provocado desacuerdos entre algunos legisladores republicanos. La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar cuestionó en septiembre el alcance de las medidas migratorias de Trump y advirtió sobre el descontento de votantes hispanos que respaldaron su candidatura.
Empresarios agrícolas también han manifestado preocupación por las interrupciones laborales relacionadas con las intervenciones de ICE. Estas críticas coinciden con la campaña para las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, cuando el control migratorio volverá a ocupar un lugar importante en las disputas políticas estadounidenses.