
Un taxi quedó completamente destruido tras incendiarse en la intersección de Concha y Melones, en La Habana, de acuerdo con imágenes difundidas en redes sociales por personas que presenciaron el hecho.
El vehículo fue consumido por las llamas en pocos minutos del pasado miércoles, mientras efectivos del Cuerpo de Bomberos acudían al lugar para sofocar el fuego y evitar que ocasionara más daños.
Hasta el momento no se han reportado fallecidos ni heridos de gravedad, aunque el siniestro provocó alarma entre vecinos y transeúntes que se encontraban en la zona. Varias personas se concentraron alrededor del lugar mientras se desarrollaban las labores de extinción.
Las imágenes compartidas en Facebook muestran que el automóvil quedó reducido prácticamente a su estructura metálica. Este episodio se suma a otros registrados en años recientes en la Isla, donde los incendios de automóviles han estado relacionados en gran medida con fallas técnicas.
Entre las causas más frecuentes se mencionan desperfectos eléctricos, problemas mecánicos y deficiencias acumuladas por años de uso sin el mantenimiento adecuado. Recientemente, también se menciona los experimentos para mover las unidades ante la falta de gasolina.
“Sigan inventando con la gasolina hecha por pirolisis, que no se sabe qué es, ni octanaje tiene, además de la peste que suelta. Yo sé que la gasolina está carísima, o no hay, pero no vale la pena arriesgarse a perderlo todo en un incendio”, dijo Andrés Didier Valdés.
Los vehículos pueden incendiarse por fallas eléctricas, una de las causas más frecuentes en automóviles con mucho tiempo de uso o mal mantenimiento. Un cable deteriorado, una batería en mal estado o un cortocircuito pueden generar chispas y calor suficiente para iniciar un fuego.
Otra causa común son las fugas de combustible o de aceite, especialmente cuando el motor presenta desgaste o piezas defectuosas. Si esos líquidos entran en contacto con zonas muy calientes del vehículo, como el motor o el sistema de escape, puede producirse una combustión inmediata.
Asimismo, influyen averías mecánicas, sobrecalentamiento y falta de revisión técnica. Todo ello convierte al vehículo en una estructura vulnerable al fuego.
A estos factores se suma el uso prolongado de autos en malas condiciones, sin piezas originales ni mantenimiento adecuado. En muchos casos, las reparaciones caseras o el empleo de componentes inadecuados elevan el peligro. La escasez de recursos para revisar frenos, cableado, mangueras y motor agrava aún más la situación.

