
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos comenzó una investigación sobre la forma de operar del Servicio Secreto en el atentado contra el expresidente Donald Trump durante un mitin político en Butler, Pensilvania, el pasado 13 de julio.
En un breve comunicado en su sitio web, la dependencia informó que el objetivo de la investigación es evaluar el proceso que dicha agencia aplicó para asegurar el evento de campaña del presidente número 45 del país.
No se especificó cuándo comenzó la investigación, y el aviso se encuentra entre una larga lista de casos en curso que sigue la oficina del inspector general. Además de esta medida, el presidente Joe Biden también ordenó una revisión independiente de la seguridad en el mitin.
El intento de asesinato ha dejado dudas sobre cómo el agresor, identificado como Thomas Matthew Crooks, de 20 años, pudo trepar a un tejado con una vista despejada hacia la tarima donde se encontraba el exmandatario ofreciendo un discurso como parte de su campaña hacia la presidencia de EEUU.
Tras la agresión del joven mediante un rifle AR-15, Trump resultó herido en la oreja de derecha. Las imágenes de diferentes medios de prensa presentes en el lugar muestran que una parte de su rostro terminó ensangrentada, mientras era escoltado fuera del escenario por agentes del Servicio Secreto.
El saldo de este tiroteo también incluyó la muerte del ingeniero Corey Comperatore y lesiones graves a los ciudadanos David Dutch, de 57 años, y James Copenhaver, de 74 años. Francotiradores de la referida agencia se encargaron de abatir a Crooks, quien habría hecho un total de ocho disparos.
Funcionarios, bajo el anonimato, informaron a NBC News que la policía local había alertado al Servicio Secreto sobre un sospechoso en la zona, antes de que comenzaran los disparos. Según las fuentes, el joven fue visto merodeando cerca del evento antes de que los agentes comenzaran a perseguirlo a pie y lo ubicaran en el techo de un edificio cercano, donde permaneció agachado al menos dos minutos.
La directora del Servicio Secreto, Kim Cheatle, afirmó que la agencia comprende la importancia de la revisión ordenada por Biden y que participará plenamente en ella, así como en los comités del Congreso que investigan el hecho.
El Servicio Secreto, con aproximadamente 7.800 miembros de personal, es responsable de proteger a los presidentes, vicepresidentes, sus familias, expresidentes, sus cónyuges y sus hijos menores de 16 años, así como a algunos otros altos funcionarios del gabinete, incluido el secretario de Seguridad Nacional.