
A partir de este martes, la cubana Ana María Núñez, de 68 años, se encuentra en juicio por estar relacionada con 16 cargos de hurto mayor y fraude contra una mujer de 78 años de Doral, que se encontraba en la etapa terminal de un cáncer, informó Local 10.
Aunque la sospechosa cuenta con un largo historial de estafas en el sur de Florida, los jurados no podrán escuchar acerca de sus condenas anteriores, ya que el caso actual solo se centra en los delitos cometidos contra la víctima, quien falleció tras el abuso.
La fiscal estatal adjunta, Stacy Cleveland, detalló en su declaración que Núñez se hizo amiga de la víctima mientras su salud se deterioraba debido a la enfermedad. La acusada aprovechó esta situación para mostrarse como una persona de confianza y, según la investigación, comenzó con el hurto a base de un engaño.
“Núñez se hizo pasar por la hija de la víctima, obteniendo un poder notarial que le permitió hacerse con el dinero y la propiedad de la mujer”, explicó Cleveland. El Departamento de Justicia de Florida detectó transferencia de bienes y de dinero, cuyo total representa una suma de 430.000 dólares.
La fiscal también mencionó que Núñez actuó en complicidad con su hijo, Pablo Figueroa, quien enfrentará un juicio en noviembre por su presunta participación en el crimen. El plan, que las autoridades calificaron de despiadado, fue detenido gracias a una investigación de la policía, que logró recuperar parte del dinero y bienes robados.
El abogado defensor de Núñez, Nicholas Sconzo, refutó las acusaciones, argumentando que su cliente “no cometió ningún delito, salvo el de cuidar a los demás”. Según el abogado, las acusaciones de fraude y explotación son infundadas y no reflejan la verdadera naturaleza de la relación entre su cliente y la víctima.
Ana María Núñez, acusada de estafar al propietario de una barbería en Miami
En 2024, la mujer fue acusada de estafar al propietario de una barbería en Miami, presentándole una falsa oportunidad de inversión relacionada con la venta de satélites a China.
Según el informe de la policía, Núñez prometió ganancias millonarias y convenció al dueño de la barbería para que invirtiera más de 100.000 USD en el negocio. Sin embargo, la empresa asociada con ella, ATP Expediter and Investment, resultó ser ficticia, y el dinero fue transferido directamente a las cuentas de Núñez sin que la inversión tuviera retorno alguno.
Este último fraude fue descubierto cuando la víctima intentó contactar a Núñez, quien dejó de responder a sus mensajes y llamadas. Posteriormente, se comprobó que no existía tal empresa de inversión y que Núñez había falsificado todos los documentos asociados a la transacción.
Las autoridades la arrestaron después de rastrear las transferencias y confirmar que el dinero había sido desviado hacia sus cuentas personales. La anciana también tiene en marcha un proceso judicial por este caso.

