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Intoxicación en secundaria de Santiago: más de 20 estudiantes hospitalizados

Alerta en Santiago de Cuba: más de 50 personas hospitalizadas por posible intoxicación alimentaria
Los síntomas reportados coinciden con cuadros asociados a enfermedades transmitidas por alimentos, que pueden aparecer después del consumo de productos contaminados. (Foto © Periódico cubano)

Veinticinco estudiantes y un adulto de la Escuela Secundaria Básica Urbana Pepito Tey, en Contramaestre, Santiago de Cuba, fueron hospitalizados tras presentar síntomas de intoxicación.

El episodio, cuyas causas siguen sin esclarecerse, vuelve a generar preocupación por las condiciones de seguridad en los centros públicos cubanos. Hasta la última actualización oficial, 13 afectados permanecían hospitalizados en observación, aunque todos estaban fuera de peligro.

Los estudiantes presentaron vómitos, calambres, dolor de cabeza e irritación ocular y fueron trasladados al Hospital General Docente Orlando Pantoja Tamayo. Las autoridades municipales informaron que los demás recibieron el alta y que el personal sanitario brindó apoyo psicológico a los menores y sus familiares.

Por el momento, no se ha determinado si el episodio estuvo relacionado con alimentos contaminados, la exposición a una sustancia química u otra causa.

La irritación de los ojos, junto con los síntomas digestivos, no permite establecer por sí sola el origen del problema. Las autoridades anunciaron una investigación, pero no han divulgado resultados que permitan explicar qué ocurrió en la escuela.

El incidente se produce en medio de una crisis que afecta tanto a los servicios sanitarios como al acceso a una alimentación adecuada en Cuba. En agosto, 52 personas sufrieron una intoxicación alimentaria en Santiago de Cuba y, en septiembre, otro brote en Pedro Betancourt, Matanzas, afectó a 29 personas, incluidos 22 niños, según reportes de prensa.

A finales de septiembre también se informó de la muerte de dos integrantes de una familia en Holguín después de ingerir alimentos preparados con nitrato de potasio en lugar de sal común.

Estos episodios tienen causas distintas o aún por determinar, por lo que no deben atribuirse automáticamente a un mismo problema.

Más allá de las intoxicaciones, las condiciones materiales en las instituciones públicas generan inquietud. La escasez de alimentos y la dificultad para garantizar una dieta suficiente forman parte de la crisis cotidiana.

Una encuesta nacional de seguridad alimentaria de Food Monitor Program, cuyos resultados se publicaron en 2026, encontró que el 33,9 % de los encuestados había experimentado hambre durante los 30 días anteriores en 2025.

El dato refleja la magnitud de las dificultades alimentarias, aunque no demuestra que la comida de la escuela Pepito Tey estuviera implicada en este caso.

El sistema de salud también afronta carencias de medicamentos, suministros y personal. Un reportaje de Reuters publicado en marzo de 2026 describió hospitales afectados por apagones y falta de materiales básicos, además de una elevada cantidad de pacientes pendientes de cirugía.

La crisis económica y las sanciones estadounidenses agravan las dificultades, pero no eliminan la responsabilidad de las autoridades cubanas de mantener servicios públicos seguros y funcionales.

En una escuela, donde las familias confían diariamente el cuidado de sus hijos al Estado, no basta con informar que los afectados están fuera de peligro.

También es necesario aclarar qué provocó la emergencia, determinar si hubo fallos de seguridad y comunicar qué medidas se tomarán para evitar que se repita. Mientras no se conozcan los resultados de la investigación, la causa de la intoxicación en Contramaestre continúa siendo una incógnita.

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