
El régimen de Cuba reconoció que los precios del transporte son impagables para su población, no tanto porque sean elevados, sino porque la gente no tiene suficiente dinero para subsistir en medio de la aguda crisis económica que atraviesa la Isla.
El periódico oficialista Girón reconoció que en Matanzas hay más vehículos disponibles, pero sus precios resultan inaccesibles para una parte considerable de la población, una admisión que retrata la gravedad de la crisis económica cubana: ya no basta con que exista transporte si los salarios no alcanzan para utilizarlo.
En un artículo publicado el 14 de octubre, el medio describió una situación que contrasta con la de meses anteriores, cuando la falta de combustible mantenía prácticamente paralizados los servicios urbanos e intermunicipales.
Ahora, en el paradero del Viaducto, las guaguas pueden permanecer estacionadas mientras los pasajeros no tienen dinero suficiente para subir.
El propio medio expuso el problema con un ejemplo: un trayecto que antes costaba 10 pesos puede alcanzar ahora los 700. Para quienes cobran en moneda nacional y deben repartir sus ingresos entre alimentos, medicamentos y otras necesidades, viajar se ha convertido en un gasto difícil de asumir.
La admisión resulta significativa en un país donde el discurso oficial suele minimizar las consecuencias de la crisis o atribuirlas a factores externos. Esta vez, un medio estatal reconoce que la disponibilidad de vehículos no resuelve el problema cuando la población carece de poder adquisitivo para utilizarlos.
Las tarifas de los triciclos eléctricos muestran hasta qué punto se ha deteriorado la capacidad de pago de los trabajadores, pero las tarifas son un problema también en otros servicios de transporte, como los trenes.
En junio, después de quejas ciudadanas por los aumentos, las autoridades establecieron precios de 250 pesos para viajar entre el Preuniversitario y Peñas Altas, 150 hasta el Hospital Faustino Pérez y 125 hasta la Terminal o Versalles. Sin embargo, esos importes siguen siendo elevados frente a los ingresos locales.
El salario diario promedio de un trabajador matancero se estima en 236 pesos, según la información recogida en el artículo. Así, un solo viaje a Peñas Altas cuesta más que lo que muchos trabajadores ganan en una jornada completa.
El panorama nacional confirma el desequilibrio. Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el salario medio mensual del sector empresarial y presupuestado fue de 7.354 pesos en agosto de 2026, equivalente a unos nueve dólares al cambio informal.
La cifra promedio no refleja por igual los ingresos de todos los trabajadores, pero evidencia la pérdida de poder adquisitivo. La crisis del transporte tiene causas acumuladas.
En junio, menos de la mitad de los ómnibus provinciales de Matanzas estaban operativos y, en febrero, la escasez de combustible agravó la paralización de los servicios, afectando hasta los trenes.
El arrendamiento de vehículos estatales a actores no estatales permitió recuperar parte de la oferta, pero bajo tarifas que muchos cubanos no pueden pagar.
El problema, por tanto, no es únicamente la falta de combustible ni la escasez de guaguas. Es también el fracaso de un modelo que no consigue garantizar un servicio asequible para la población. Como resume el medio oficial, los matanceros pasaron de sufrir la ausencia del transporte a enfrentar su presencia a precios inaccesibles.