
Este jueves, el atleta iraní Saleh Mohammadi, de 19 años, fue ejecutado públicamente tras ser condenado a muerte por el presunto asesinato de un policía.
La noticia fue confirmada por la organización Iran Human Rights, que condenó la ejecución como un acto más de represión en un contexto de creciente descontento social contra el régimen en Irán.
Mohammadi, quien era un atleta destacado, fue arrestado y condenado tras ser acusado de matar a un agente de policía en un incidente ocurrido en 2025. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y activistas han denunciado que su confesión fue obtenida bajo tortura y cuestionan la validez del juicio.
Esta ejecución se lleva a cabo en un momento particularmente tenso para el régimen iraní, que ha enfrentado fuertes protestas internas por la crisis económica y las violaciones a los derechos humanos.
State media reported the executions of protesters Saleh Mohammadi, Saeed Davodi and Mehdi Ghasemi who were accused of participating in the murders of two policemen during protests in Qom on 8 January 2026. The executions were carried out “in the presence of a group of people in… pic.twitter.com/nL9LmLaclp
— Iran Human Rights (IHRNGO) (@IHRights) March 19, 2026
La ejecución de Mohammadi se da en el contexto de un país sumido en la represión de la disidencia política. El gobierno ha intensificado el uso de castigos extremos como medida de control ante las crecientes manifestaciones que exigen reformas y mayores libertades.
Desde 2022, Irán ha sido escenario de movilizaciones masivas que han sacudido el régimen, especialmente en el contexto de la brutal represión a las mujeres que exigen el fin de la obligatoriedad del velo.
El Departamento de Estado de Estados Unidos había solicitado previamente la revocación de la sentencia de muerte de Mohammadi, exigiendo que se respetara su derecho a un juicio justo.
A través de un comunicado, el gobierno estadounidense condenó la ejecución y reiteró su postura en contra de la pena de muerte en Irán.
“Este tipo de acciones solo demuestra la naturaleza autoritaria del régimen iraní, que se empeña en mantener el control a toda costa, incluso a través de la tortura y la ejecución de aquellos que se oponen a sus políticas”, declaró un portavoz del Departamento de Estado en un comunicado reciente.
Activistas locales e internacionales han expresado su indignación ante la brutalidad del acto, argumentando que el caso de Mohammadi refleja cómo el régimen iraní utiliza medidas extremas para reprimir a su población, especialmente a los jóvenes que se oponen a las políticas del gobierno.
La ejecución pública de Mohammadi ha aumentado las tensiones dentro del país y con la comunidad internacional, que ve esta acción como un ejemplo de la política represiva que caracteriza al régimen de Teherán.
La ejecución de Mohammadi se ha convertido en un tema de conversación viral en redes sociales, donde muchos iraníes y miembros de la diáspora han expresado su rechazo al régimen.
La condena mundial a este acto ha sido contundente, y se ha sumado al creciente malestar por las políticas de la administración de Ebrahim Raisi, quien enfrenta críticas tanto dentro como fuera de Irán.
Mientras tanto, el régimen iraní sigue aferrándose a su narrativa de que la represión es necesaria para mantener el orden y frenar el “caos” que consideran generado por los opositores políticos y los manifestantes.
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