
El Gobierno de Islas Caimán anunció este jueves, 16 de julio, que prepara una legislación especial para regularizar a cerca de 300 hijos, nietos y bisnietos de caimanenses que emigraron a Cuba durante el siglo XX y regresaron al archipiélago después de 1959.
La iniciativa pretende corregir un vacío jurídico que mantiene a numerosas familias sin documentos que acrediten plenamente su condición migratoria.
Muchos de los afectados nacieron o crecieron en territorio caimanense, establecieron allí sus hogares y tuvieron descendencia. Sin embargo, sus padres o abuelos recibieron únicamente permisos temporales cuando lograron abandonar Cuba.
Las autoridades tampoco les explicaron que debían solicitar un reconocimiento permanente para ellos y las siguientes generaciones, según Cayman News Service.
Familias cubano-caimanenses quedaron en un limbo legal
La mayoría reside en West Bay, en Gran Caimán. Los diputados Julie Hunter y Rolston Anglin, junto con el exparlamentario McKeeva Bush, han promovido una solución para quienes carecen de pruebas oficiales de su vínculo con el territorio.
Hunter explicó a Radio Cayman que la falta de orientación de administraciones anteriores contribuyó a prolongar el problema.
“Mucha gente simplemente asumía que tenía derecho a estar aquí, y que los gobiernos anteriores no habían dejado claro que necesitaban solicitar un estatus para ellos y sus familias”, afirmó.
La gobernante Coalición Nacional por los Caimanenses acordó en junio crear un grupo de trabajo. Sus integrantes deberán localizar a las familias, revisar expedientes, recopilar datos y recomendar un procedimiento que permita resolver los casos con rapidez.
El Gobierno proyecta establecer una vía legal diseñada para esta comunidad, en vez de obligar a sus miembros a recurrir a los trámites migratorios ordinarios. La propuesta alcanzaría a quienes ya viven en el archipiélago y permanecen en una posición administrativa desfavorable.
Anglin aclaró que la iniciativa no pretende ofrecer un mecanismo general para nuevos migrantes procedentes de Cuba.
“Hablamos de aquellos cubano-caimanes que lucharon por salir de Cuba después de la revolución”, señaló.
El éxodo desde Cuba marcó a varias generaciones
Los vínculos entre ambos territorios se fortalecieron a principios del siglo XX. Pescadores y trabajadores caimanenses se trasladaron a la antigua Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, atraídos por oportunidades laborales.
Después de que Fidel Castro llegó al poder en 1959, numerosas familias trataron de retornar a las Islas Caimán. Muchas quedaron retenidas durante años y solo pudieron marcharse cuando el régimen cubano autorizó su salida.
Al llegar al archipiélago recibieron permisos para vivir y trabajar, pero esas autorizaciones no garantizaron el reconocimiento formal de sus hijos y nietos. Con el paso de las décadas, descendientes que siempre se consideraron caimanenses descubrieron que no podían demostrar legalmente esa condición ante las instituciones.
Todavía residen en Isla de la Juventud personas con ascendencia caimanense. Las autoridades del territorio también han expresado preocupación ante la posibilidad de que una nueva oleada migratoria desde Cuba incluya a familias con vínculos históricos directos con el archipiélago.

