
La tensión entre Cuba y Estados Unidos sumó este jueves un nuevo capítulo político y militar. El jefe del Ejército Occidental, general de División Ernest Feijóo Eiró, aseguró que las Fuerzas Armadas Revolucionarias están “listas para el combate” durante un acto encabezado por Miguel Díaz-Canel.
La declaración se produjo apenas horas después de la visita del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, a la Base Naval de Guantánamo y en un momento de presión creciente desde Washington, marcado por advertencias militares, sanciones económicas y un endurecimiento del discurso contra La Habana.
En ese escenario, el acto con altos mandos de las FAR funcionó como una señal de respuesta interna y externa.
Acto militar tras la visita de Hegseth a Guantánamo
Feijóo Eiró intervino durante una ceremonia vinculada al Ejército Occidental, una de las estructuras militares más relevantes del sistema defensivo cubano por su responsabilidad sobre la región donde se ubica La Habana.
“En medio de una seria amenaza de agresión norteamericana contra la Patria, ratificamos el compromiso de permanecer firmes en nuestro puesto, listos siempre para el combate”, dijo el jefe militar.
En la actividad participaron altos cargos del gobierno y de las Fuerzas Armadas, incluido Miguel Díaz-Canel, en su condición de presidente del Consejo de Defensa Nacional. La presencia del mandatario refuerza el carácter político del mensaje, en un contexto donde el gobierno cubano busca proyectar control, cohesión institucional y disposición defensiva ante las señales procedentes de EEUU.
⚠️⚠️El Jefe del Ejército Occidental, aseguró que las FAR están “listas para el combate”, durante un acto con Díaz-Canel.
La advertencia se produce horas después de la visita del secretario de Defensa de Estados Unidos a la Base Naval de Guantánamo. pic.twitter.com/WlxwQjG1XU
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) June 12, 2026
La referencia a una “amenaza de agresión norteamericana” conecta con la narrativa habitual de La Habana, pero esta vez llega en una coyuntura especialmente delicada, por la presencia reciente de Hegseth en la instalación militar estadounidense situada en el extremo oriental de Cuba.
Washington aumenta la presión con sanciones y advertencias
La visita de Hegseth a Guantánamo fue presentada por Washington como parte de un recorrido para reunirse con tropas estadounidenses y mandos del Comando Central. Sin embargo, sus declaraciones durante el viaje elevaron el tono de la tensión bilateral.
El funcionario estadounidense advirtió a Cuba contra la adquisición de armamento capaz de alcanzar la base naval o territorio de EEUU. Ese mensaje se suma a una estrategia más amplia de presión política y económica sobre el gobierno cubano, que en los últimos meses ha enfrentado nuevas medidas desde Washington.
El 11 de junio, EEUU incluyó a Unión Cuba-Petróleo, CUPET, en la lista de entidades sancionadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros. La medida golpea a la principal empresa estatal del sector petrolero cubano en medio de una crisis energética marcada por apagones, escasez de combustible y fuerte dependencia de suministros externos.
Para Cuba, cualquier restricción adicional sobre el combustible tiene un impacto directo en la economía diaria: transporte, generación eléctrica, producción de alimentos y funcionamiento de servicios básicos. Para Washington, en cambio, las sanciones forman parte de una política dirigida a limitar recursos que considera vinculados al aparato estatal y militar cubano.
Guantánamo vuelve al centro de la tensión entre Cuba y EEUU
La Base Naval de Guantánamo conserva una enorme carga simbólica en la relación entre ambos países. Para el gobierno cubano, se trata de un territorio ocupado contra la voluntad nacional. Para EEUU, es una instalación estratégica bajo control estadounidense desde hace más de un siglo.
Por eso, la visita de un alto funcionario militar estadounidense a la base, acompañada de advertencias públicas sobre seguridad y armamento, tuvo una lectura inmediata en La Habana. La respuesta de las FAR no implica necesariamente una movilización militar concreta, pero sí refuerza el mensaje de que el gobierno cubano interpreta la escalada como una amenaza directa.
El cruce ocurre además en un país atravesado por una crisis económica profunda, con deterioro de los servicios públicos, inflación, migración sostenida y creciente malestar social. En ese contexto, la retórica militar también funciona como mecanismo de cohesión política interna.
La frase de Feijóo Eiró deja claro que La Habana quiere responder desde el terreno simbólico y defensivo. Pero el fondo de la noticia va más allá del acto militar: Cuba y EEUU atraviesan uno de los momentos más tensos de los últimos años, con Guantánamo otra vez colocado en el centro de una disputa que mezcla seguridad, sanciones, soberanía y presión regional.