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Jefes acusados por el suicidio de treinta y cinco empleados

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Jefes acusados por el suicidio de treinta y cinco empleados

Los ejecutivos presionaron a sus empleados para empujarlos a abandonar el trabajo, pero la presión fue demasiada

Jefes acusados por el suicidio de treinta y cinco empleados. (CHICAGO TRIBUNE).

Luego de que hace poco más de una década, los ejecutivos del gigante de las telecomunicaciones, France Telécom, no pudieran despedir a miles de empleados en un masivo recorte de personal, pues estaban amparados por ser empleados estatales, vitalicios, los dirigentes de la compañía se propusieron ponerles obstáculos y hacer su labor tan difícil que terminarían yéndose ellos mismos.

No obstante, la presión psicológica ejercida fue tal, que al menos 35 empleados (abogados de los trabajadores afirman que en realidad es casi el doble), sintiendo la presión y desesperanza de no encontrar otro trabajo en la situación económica actual de Francia, terminaron suicidándose.

Ahora los ejecutivos de la compañía francesa enfrentan un juicio por “hostigamiento moral”, siendo la primera vez que jefes franceses son enjuiciados por el acoso sistémico a sus trabajadores, que en este caso, llevó a la muerte de los mismos.

De ser encontrados culpables, los ejecutivos enfrentarían un año de prisión y una multa de 16,800 dólares. Si embargo, el juicio ya se ha vuelto un hito en las relaciones entre sindicatos y empleadores del país europeo, ya dañadas por las nuevas políticas del presidente Emmanuel Macron que son amigables con las empresas, pero han dificultado la creación de empleos.

Los patrones afirman que el sistema de generosas prestaciones sociales, mejora salarial y protección de los trabajadores, disminuye su capacidad de contratación, dejando a miles sin empleo, si bien los empleados se quejan de que se les dificulta llegar a fin de mes.

En el caso de France Telécom, la afectación llegó cuando con los avances tecnológicos miles de suscriptores de líneas fijas cancelaron el servicio. La empresa, antes estatal, se volvió privada en 2003 y para 2005 estaba endeudada con más de 50,000 millones de dólares, que los altos ejecutivos de la empresa creyeron resolver con el despido de 22 mil de sus 130 mil trabajadores.

«Estaban acorralados, arrinconados», dijo Michel Ledoux, uno de los abogados de los acusados. «La única posibilidad era hacer que se fueran, de una manera u otra».

Los crudos testimonios de decenas de empleados que se colgaron o lanzaron al vacío o a vías de tren, dejaron patente lo lejos que los ejecutivos podían llegar para cumplir con la estrategia corporativa y garantizar el futuro de la empresa.

Entre estos ejecutivos se encuentran Didier Lombard, el exdirector ejecutivo; Louis-Pierre Wenès, su mano derecha; Olivier Barberot, el exdirector de Recursos Humanos y otros cuatro.

El ambiente para los empleados de France Telécom era hostil y apremiante, cargado de subempleo, marginación, asignación inadecuada de puestos y hostigamiento sistemático, según testimonios en el juicio.

Los ejecutivos «buscaron la desestabilización de los empleados», dijo la fiscala Françoise Benezech en su conclusión el 5 de julio.

«La gente que había trabajado al aire libre toda su carrera fue puesta repentinamente frente a una computadora», dijo en una entrevista Frédérique Guillon, un defensor de los derechos de los empleados que testificó en el juicio. «Había personas a quienes simplemente les arrebataron su trabajo», agregó.

Entre las víctimas, el más joven fue Nicolas Grenouville, de 28 años, quien vestía la camiseta de la empresa cuando se puso un cable de internet alrededor del cuello y se colgó en su garaje, relató Ledoux al tribunal esta semana.

«No puedo soportar más este trabajo, y a France Télécom no le podría importar menos», escribió Grenouville brevemente antes de su muerte en agosto 2009. «Lo único que les importa es el dinero», concluyó.

Grenouville era un técnico introvertido que trabajaba en las líneas telefónicas en solitario y a quien se le elogiaba por ser escrupuloso; repentinamente fue colocado en un puesto de ventas en el que tenía que atender a los clientes, por lo que no pudo soportarlo. «Lo lanzaron a los leones sin ninguna capacitación», dijo Ledoux al tribunal.

La víspera de su suicidio había trabajado durante doce horas con un descanso de treinta minutos. «El pequeño Nicolas tomó esta violencia como una cachetada», afirmó Ledoux.

En su defensa, los exejecutivos han mencionado la intensa presión de un mercado competitivo y cambiante.

«La empresa estaba desplomándose y ni siquiera lo sabía», declaró en su testimonio Lombard, el exdirector ejecutivo. «Podríamos haberlo hecho de una manera mucho más amable si no hubiésemos tenido a la competencia tocando a nuestra puerta», explicó.

Por desgracia para Lombard, fue grabado en 2007 cuando dijo que llegaría a la cuota de despidos «a como diera lugar, por la ventana o por la puerta». La ventana fue la elección de varios empleados.

Los suicidios y los testimonios dejaron en claro que la tasa de desempleo crónicamente elevada de Francia había dejado a muchos de esos trabajadores sintiéndose extremadamente vulnerables.

«Antes, cuando había empleo pleno, si no estabas contento en tu trabajo, podías decirle a tu jefe que se fuera al diablo», explicó Guillon.

Por desgracia, hace años que esas condiciones no han existido en Francia, donde el mercado laboral está estancado e inmóvil en comparación con los estándares estadounidenses, y los trabajadores no suelen pensar en buscar empleo en otras partes del país.

“Está claro que estos empleados de France Télécom habían firmado su contrato esperando terminar ahí sus carreras. El 80 por ciento había llegado para quedarse hasta el final de su vida profesional», dijo en una entrevista Pascale Abdessamad, un empleado de France Télécom que también rindió testimonio.

Los testimonios indicaron que la gran mayoría de los empleados se dedicaban en cuerpo y alma a su trabajo. Una empresa como France Télécom, icónica en la vida francesa durante años, era en apariencia un recurso de seguridad para toda la vida. «Estas empresas se consideraban familia», declaró Ledoux en el juzgado.

*Copyright: c.2019 New York Times News Service

 

Con Información de Infobae

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