
El comediante cubano José Coll, conocido por su participación en programas humorísticos de la televisión nacional, fue captado recientemente realizando entregas para la plataforma DoorDash en Miami.
El video, publicado en Instagram por el influencer Un Martí To Durako, se viralizó el 19 de julio y generó una ola de comentarios. Sin embargo, lejos de ocultarse, Coll reaccionó con franqueza y reivindicó su labor, lo que despertó una amplia respuesta de apoyo entre cubanos emigrados.
En la grabación se observa al actor dejando un pedido frente a la puerta de un apartamento. Acompañando el contenido, el influencer escribió un mensaje que, aunque pretendía suavizar el tono, fue interpretado por muchos como una forma de menosprecio.
El humorista respondió desde sus redes sociales: “Yo disfruto cada cosa que hago. Cuando no estoy actuando, trabajo en DoorDash. Antes de perder el tiempo, prefiero generar ingresos para mi familia. Salúdenme sin pena si me ven por ahí”. Sus palabras desactivaron la crítica inicial y generaron una reacción masiva de solidaridad.
Otros usuarios compartieron mensajes en defensa del artista. Frases como “trabajar no es vergüenza” y “así se hace” se repitieron en comentarios de Instagram, Facebook y TikTok. Varios destacaron que su actitud representa el sacrificio cotidiano de muchos profesionales cubanos que, tras emigrar, deben desempeñarse en oficios distintos a su formación.
Incluso Un Martí To Durako rectificó su postura inicial. En una nueva publicación, aclaró que su intención no era burlarse del actor. “Coll es un gran profesional, un tremendo comediante. Lo admiro”, expresó. Su declaración buscó reparar el impacto causado por la publicación original, que alcanzó miles de visualizaciones en pocas horas.
Otro comediante cubano, Andy Vázquez, intervino con un mensaje afectuoso. “Se te olvidó decir que Coll es un buen socio, buen padre y tremendo tipo. Me ayudó mucho cuando llegué aquí. Lo llevo en mi corazón”, expresó, añadiendo con humor que su único defecto es robar croquetas.
El caso de José Coll pone en evidencia una situación común en la comunidad cubana migrante: médicos, ingenieros, músicos y actores que, al llegar a Estados Unidos, deben asumir trabajos manuales mientras estabilizan su situación legal y económica. En ese proceso, muchos enfrentan prejuicios por no ejercer sus antiguas profesiones, a pesar del esfuerzo que implica adaptarse a un nuevo entorno.
Otros rostros conocidos han atravesado situaciones similares. Actores como Omar Franco y varios músicos han declarado haber trabajado en servicios de limpieza, construcción o entrega de alimentos en su etapa inicial en el exilio.
“Estoy tranquilo porque trabajo con mis manos y me gano el pan”, reiteró Coll en una publicación posterior. Con esa afirmación, el comediante resumió el sentimiento de miles de emigrantes cubanos que ven en el trabajo digno una forma de sostener a sus familias sin recurrir a prácticas cuestionables.
Lejos de perder respeto, José Coll ha fortalecido su imagen. Con sencillez, reafirmó que la dignidad no depende del empleo, sino de la honestidad con que se asume.