
El joven chileno Matías Alejandro González Retamal, de 24 años, fue arrestado el miércoles en Miami tras un altercado con autoridades del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y permanece bajo custodia migratoria con la gran posibilidad de ser deportado.
Según el informe del Departamento de Policía de Miami, González Retamal fue detenido mientras conducía un BMW X3 en la intersección de Southwest Seventh Avenue y Sixth Street.
En el vehículo también viajaba una pasajera, identificada como Natacha Alejandra Beas Mecías, quien también terminó bajo custodia en relación con la misma investigación, informó Local 10.

El arresto se produjo luego de que el muchacho proporcionara un nombre falso a los detectives de la Unidad de Robo Táctico del Departamento de Policía de Miami y a los agentes del Grupo de Trabajo de Crímenes Violentos del FBI.
Sin embargo, un oficial del grupo de trabajo logró confirmar su verdadera identidad. Durante el proceso de transferencia, mientras un agente especial y un detective intentaban asegurarlo, el sospechoso logró liberar una de sus manos y trató de escapar.
En ese momento, agredió a un detective en la cara y a un agente especial en el brazo, lo que llevó a los oficiales a redirigirlo al suelo y arrestarlo de inmediato. Por tal motivo, enfrenta los cargos de agresión agravada a un agente del orden público, fuga, resistencia a un oficial con violencia, proporcionar un nombre falso tras el arresto y conducir sin una licencia válida.
A pesar de la naturaleza de los cargos, los detalles de la investigación en curso del FBI no se han hecho públicos, por lo que no está claro si el hombre también enfrentará cargos federales.
Aunque Beas Mecías fue detenida en el lugar del arresto, no ha sido incluida como coacusada en el informe relacionado con González Retamal. Hasta el jueves, el joven permanecía detenido en el Centro Correccional Turner Guilford Knight. Sin embargo, no podrá pagar la fianza, ya que también está bajo custodia migratoria.
En Florida, la agresión agravada a un agente del orden público es un delito grave que se sanciona severamente, pudiendo resultar en pena de prisión de hasta 15 años y multas considerables, clasificándose como delito grave de segundo grado, con sanciones que van de 3 a 5 años de cárcel o más.
Respecto al cargo de resistencia a un oficial con violencia, se considera un delito menor de primer grado que podría resultar en una sanción de hasta 5 años de prisión y una multa de 5.000 dólares, o más grave si hay lesiones o agravantes.

