
Con un historial copioso de denuncias por atentar contra los derechos humanos, el régimen de Cuba acusó este miércoles a Estados Unidos de “persecución” y “represión” en su país.
Fue el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien acusó al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, de promover la “persecución y la represión política” contra quienes se oponen a la administración del presidente Donald Trump.
Sus declaraciones surgieron después de que Washington anunciara una reunión ministerial para el 16 de julio, en la que participarán representantes de más de 60 países con el objetivo de analizar el resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda.
A través de la red social X, Rodríguez acusó a la actual administración estadounidense de reprimir a los disidentes a su gobierno, al que se refirió como “fascista”, y negarse a escuchar a cualquiera que esté en desacuerdo.
“La nueva reunión convocada por el Secretario de Estado de EEUU busca reinstaurar la persecución y la represión política a quienes denuncian, disienten y luchan contra las medidas neoliberales, imperialistas, fascistas y de extrema derecha que promueve el gobierno estadounidense”, escribió.
“No importan los medios para lograrlo ni las víctimas ni el doble rasero. Sólo basta una nueva mentira, de quien tiene récord en crearlas, y una buena maquinaria propagandística que ya controlan”, agregó.
La reunión convocada por Rubio se celebrará en Washington y contará con la asistencia de países de América Latina, Europa y Asia, entre ellos India, Indonesia y Singapur.
Cuba, Nicaragua y Venezuela no fueron invitados. Según explicó el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, el encuentro responde a “una vieja amenaza que resurge con fuertes vínculos transnacionales y nuevas convergencias”.
Las acusaciones de La Habana contrastan con las denuncias que desde hace años presentan organismos internacionales, organizaciones de derechos humanos y activistas cubanos sobre la situación dentro de la Isla.
La represión contra opositores, periodistas independientes, defensores de derechos humanos y manifestantes ha sido documentada de forma reiterada, mientras cientos de personas continúan encarceladas por motivos políticos y persisten las restricciones a la libertad de expresión y de asociación.
Estas condiciones han llevado a miles de cubanos a solicitar asilo en EEUU y otros países, alegando miedo creíble de sufrir persecución si regresan a Cuba.
Las tensiones entre ambos gobiernos también aumentaron esta semana por otras decisiones de Washington.
El martes, el Departamento de Estado anunció que publicará un informe sobre los presuntos vínculos del régimen cubano con organizaciones de izquierda radical en EEUU, en particular Code Pink y el Foro del Pueblo.
De acuerdo con ese documento, “durante casi siete décadas, el régimen cubano ha desempeñado un papel indispensable en prácticamente todas las insurgencias, revoluciones y movimientos militantes de extrema izquierda más importantes del hemisferio occidental y de otras regiones”.
Días antes, el 13 de julio, la administración estadounidense impuso nuevas sanciones contra entidades cubanas, incluidas las Brigadas de Respuesta Rápida y las Milicias de Tropas Territoriales, al amparo de la Orden Ejecutiva 14404. Rodríguez respondió calificando esas medidas de “criminales y genocidas”.
Al mismo tiempo, el Departamento de Justicia mantiene bajo investigación a 145 organizaciones vinculadas a Cuba en territorio estadounidense por posibles violaciones de la Ley FARA. Según las autoridades, estas entidades manejan ingresos conjuntos cercanos a los 1.000 millones de dólares al año.
Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, Marco Rubio ha impulsado una política de mayor presión diplomática y económica contra el régimen cubano.
En junio, el secretario de Estado calificó a Cuba como la “capital mundial del terrorismo de izquierda radical”, en medio del endurecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana, mientras que Trump lo calificó como la mayor “amenaza” para EEUU.
La nueva reunión convocada por el Secretario de Estado de #EEUU busca reinstaurar la persecución y la represión política a quienes denuncian, disienten y luchan contra las medidas neoliberales, imperialistas, fascistas y de extrema derecha que promueve el gobierno estadounidense.…
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) July 15, 2026

