
Las trabas y controles estrictos del gobierno castrista desalientan la producción de leche y carne de los campesinos cubanos al punto de que el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca advirtió que de no revertirse la situación estaría en riesgo la suplencia de la canasta básica.
Un reportaje del diario oficialista Invasor, cubrió una reunión de Tapia Fonseca con las autoridades de la provincia de Ciego de Ávila que también contó con la presencia de Manuel Sobrino Martínez, ministro de la Industria Alimentaria. Allí se reconoció que los incentivos recientes del gobierno no han surtido efecto en la producción.
“Ni siquiera el precio de 20 pesos cubanos por cada litro ha logrado saldar el incumplimiento de leche a la industria láctea”.
Las autoridades hicieron cálculos en papel basado en datos erróneos. Estimaron que los ganaderos de la provincia con más de 10 vacas deberían entregar al año alrededor de 550 litros para cumplir sus compromisos.
Sin embargo, el medio recuerda las declaraciones de un directivo local que explicaba que “el registro de Control Pecuario se guía por unos números y la diferencia entre lo real y lo que está en los papeles es de miles de cabezas. Si los planes se hacen por cifras que no son reales, el problema solo se agrava”.
Por ejemplo, hay más de 1.468 tenentes de ganado que carecen de terreno, por eso se debe revisar para otorgar más tierras a los que de verdad la producen y no a las empresas estatales.
El caso de la carne es similar: de 3.000 posibles contratos, únicamente 383 están hechos, sobre todo, por la resistencia de los productores debido a la obligación de estabular los animales y a los descuentos del tres y el cinco por ciento durante la venta.
La empresa porcina también registra déficit pues no hay suficiente comida para los cerdos. La indicación del viceprimer ministro fue “comenzar a incentivar en los productores la práctica de sembrar alimento animal, en especial, la proteína que deriva del maíz, la soja y el sorgo ante las dificultades con la importación”.
De los que no se abordó en la reunión fue de la política de “ordenamiento económico” que ha venido a dar el punto de mate a la ya maltrecha economía nacional.
La dolarización y la alta cotización de la divisa estadounidense en el mercado informal ha disparado los precios y para el sacrificado campesino cubano es más rentable vender directamente a la población que cumplir sus compromisos con el Estado. Mismo estado que los obliga a comprar insumos en las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) del sistema de la agricultura.

