
El Food Monitor Program (FMP) alertó este martes que la escasez de alimentos y el deterioro de los servicios básicos en Cuba están obligando a niños y adolescentes a realizar actividades propias de los adultos para contribuir al sustento familiar.
Según la organización independiente, estas prácticas suelen presentarse como “ayuda familiar”, aunque constituyen formas encubiertas de trabajo infantil provocadas por la precariedad económica.
El informe señala que la situación no corresponde a hechos aislados. La falta de comida, agua potable, electricidad y condiciones adecuadas en las escuelas ha trasladado parte de la responsabilidad de mantener los hogares hacia los menores.
Escuelas sin agua ni alimentos suficientes
De los centros de enseñanza primaria examinados por el FMP, el 90% no tenía acceso estable a agua potable o a fuentes seguras de proteínas. Además, el 78% de las familias debía enviar alimentos adicionales para sus hijos porque consideraba insuficiente el almuerzo distribuido en las escuelas.
Más del 80% de los hogares también modifica los horarios de las comidas según la disponibilidad de corriente eléctrica, agua y otros servicios. Esta inestabilidad obliga a las familias a organizar diariamente cómo cocinar, conservar y repartir los pocos productos disponibles.
“En este contexto avanzan el hambre oculta y formas de trabajo infantil que suelen justificarse como ‘ayuda familiar’, pero que trasladan responsabilidades adultas a la infancia”, señaló el FMP en su publicación.
La entidad divulgó una fotografía de un niño que transportaba una bolsa de grandes dimensiones sobre la cabeza. La imagen llevaba el mensaje: “La crisis también tiene rostro infantil”.
1️⃣ 🚨 La #InseguridadAlimentaria en Cuba está trasladando parte de sus costos a niños, niñas y adolescentes. Cada vez más menores asumen tareas vinculadas a la supervivencia familiar. 🧵 pic.twitter.com/cTgtlZGddf
— Food Monitor Program (@FoodMonitorP) June 23, 2026
Menores trabajan y venden productos en las calles
Entre los casos documentados aparece un adolescente de 14 años que conducía un bicitaxi en mayo de 2026 para apoyar económicamente a su madre. En junio, otro niño, de apenas 10 años, fue observado vendiendo coquitos en la vía pública.
El Observatorio Cubano de Conflictos contabilizó 71 denuncias relacionadas con trabajo o mendicidad infantil durante 2025. A finales de ese año, las propias autoridades reconocieron que cerca de 200.000 menores se encontraban en condiciones de vulnerabilidad o riesgo.
La denuncia del FMP fue publicada 11 días después de que la Unión de Jóvenes Comunistas negara la presencia de trabajo infantil en el país y asegurara que “gracias a la Revolución no es una realidad”.
Leyes sin efecto ante el avance de la pobreza
La posición de la organización oficial contradice declaraciones anteriores de Miguel Díaz-Canel. En abril de 2025, el gobernante admitió la existencia de menores trabajando y pidiendo dinero en las calles. “No podemos dejar que en esta etapa de crisis económica, eso prolifere”, expresó entonces.
Aunque la Constitución, el Código de Trabajo y la Ley 178/2025 impiden emplear a personas menores de 17 años, las prohibiciones no han evitado que la pobreza empuje a más niños hacia actividades económicas informales.
UNICEF informó en noviembre de 2025 que el 9% de los menores cubanos padecía pobreza alimentaria severa. Ese grupo consumía solamente dos de los ocho conjuntos de alimentos considerados esenciales para un desarrollo saludable.

