
La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, principal bloque unitario de generación eléctrica de Cuba, prepara una nueva salida controlada del Sistema Eléctrico Nacional debido a una pérdida de agua detectada en la caldera.
De concretarse la desconexión, confirmada por Periódico Cubano a través de un post en Facebook por parte del periodista José Miguel Solís, sería la decimoquinta ocasión en que la planta abandona el sistema durante 2026.
El comunicador señaló que especialistas vinculados a la central sospechan que el salidero podría localizarse nuevamente en el economizador. Ese componente, encargado de aprovechar el calor de los gases para elevar la temperatura del agua, ha provocado varias paradas durante los últimos meses.
La salida controlada permitiría detener la unidad antes de que la pérdida de agua ocasione daños mayores. Sin embargo, todavía no se ha informado cuánto tiempo permanecerá desconectada ni la magnitud exacta de la avería que deberán enfrentar los técnicos de la instalación matancera.
La Guiteras había regresado al Sistema Eléctrico Nacional el lunes 22 de junio, pocos días antes de detectarse el nuevo problema. La planta fue sincronizada después de someterse a una prueba hidráulica y completar labores de reparación relacionadas con fallas anteriores.
La Unión Eléctrica presentó entonces la reconexión como un avance para recuperar capacidad de generación. La reincorporación, no obstante, volvió a ser temporal debido al deterioro acumulado de la termoeléctrica y a las reparaciones parciales realizadas para mantenerla en funcionamiento.
Directivos del sector eléctrico han reconocido que la planta necesita una intervención extensa, especialmente en zonas sensibles de la caldera. La crisis de generación impide mantenerla fuera del sistema durante el periodo requerido para ejecutar una reparación integral, por lo que los trabajos suelen limitarse a corregir las fallas más urgentes.
La Guiteras ocupa una posición decisiva dentro del deteriorado sistema eléctrico cubano. Cuando permanece conectada, aporta uno de los mayores bloques de potencia del país, pero la presión operativa y el envejecimiento de sus componentes incrementan la posibilidad de nuevas averías.
Cada desconexión también agrava la situación del resto de las termoeléctricas, muchas de las cuales funcionan con tecnologías obsoletas, mantenimientos incompletos y limitaciones de combustible. La reiteración de las fallas mantiene al país atrapado entre reparaciones de emergencia y apagones prolongados.
La situación del SEN era crítica desde la mañana de este miércoles. A las 6:00 a.m., la disponibilidad alcanzaba solo 1.175 megavatios frente a una demanda de 2.650 MW, mientras 1.458 MW estaban afectados por falta de capacidad. Para el mediodía se estimaban interrupciones equivalentes a 1.400 MW.
Entre las unidades averiadas figuraban la 6 y la 8 de la termoeléctrica Máximo Gómez, la 4 de Carlos Manuel de Céspedes y la 2 de Lidio Ramón Pérez. Otras unidades permanecían en mantenimiento en las centrales Máximo Gómez, Ernesto Guevara, Antonio Maceo y Diez de Octubre. Las limitaciones térmicas representaban 410 MW fuera de servicio.
La escasez de combustible constituye otro problema grave. Un total de 106 centrales de generación distribuida estaban paralizadas por esa causa, con 890 MW indisponibles. También permanecían fuera de servicio las patanas de Regla y Melones, así como las centrales de fuel de Mariel y Moa. La falta de combustible retiraba en total 1.203 MW del sistema.
Para el horario de máxima demanda, la UNE pronosticó una disponibilidad de 1.175 MW frente a una demanda de 3.200 MW. El déficit llegaría a 2.025 MW y la afectación podría alcanzar los 2.055 MW, incluso antes de contabilizar el impacto definitivo de otra posible desconexión de la Guiteras.

