
La central termoeléctrica Antonio Guiteras volvió a incorporarse al sistema eléctrico nacional tras varios días fuera de servicio, pero su regreso no evitará que gran parte de Cuba continúe enfrentando extensos apagones debido al profundo déficit de generación que atraviesa el país.
La Unión Eléctrica (UNE) informó que la planta, considerada la mayor unidad de generación individual de Cuba, aporta actualmente alrededor de 200 megavatios (MW). Sin embargo, la disponibilidad total prevista para el horario de mayor consumo sigue siendo insuficiente frente a la demanda nacional.
Para este sábado, las autoridades estimaron una capacidad de generación cercana a los 1.270 megavatios, mientras que el consumo podría alcanzar los 3.050 MW.
De mantenerse esas condiciones, el déficit superaría los 1.800 MW, lo que significa que una parte importante del país permanecerá simultáneamente sin servicio eléctrico.
La recuperación de la Guiteras se produce después de una nueva avería, una situación que se ha vuelto frecuente durante los últimos años.
Solo en los meses recientes, la planta ha sufrido numerosas salidas del sistema por problemas técnicos asociados principalmente al deterioro de su caldera y otros componentes esenciales.
En el último mes, se han dado intentos fallidos de sincronización, que llevaron a la detección de una fuga durante pruebas técnicas y reparaciones de emergencia que obligaron a posponer en repetidas ocasiones la entrada en funcionamiento de la central.
La importancia de la Guiteras radica en que constituye el principal bloque generador del país. Debido a la fragilidad del sistema eléctrico cubano, cada vez que la planta deja de operar, los apagones suelen intensificarse de manera inmediata en casi todas las provincias.
Expertos y observadores han señalado que la instalación acumula más de 16 años sin recibir el mantenimiento general que requiere una infraestructura de este tipo.
Aunque las autoridades han anunciado en varias ocasiones la necesidad de ejecutar una reparación integral, esos trabajos han sido pospuestos repetidamente porque el país no puede prescindir temporalmente de la energía que produce la central.
La crisis energética también está marcada por la salida de servicio de otras unidades termoeléctricas. Actualmente varias plantas permanecen detenidas por averías o mantenimientos, mientras decenas de centrales de generación distribuida siguen paralizadas por falta de combustible.
A ello se suma la inactividad de instalaciones flotantes y centrales alimentadas con fuel oil, lo que limita aún más la capacidad de generación disponible.
La combinación de equipos envejecidos, escasez de combustible y años de insuficiente inversión ha llevado al sistema eléctrico cubano a una situación crítica.
Como consecuencia, millones de personas enfrentan apagones diarios que en algunas provincias superan las 20 horas consecutivas.
Mientras la Guiteras vuelve a operar, la incertidumbre persiste. Para muchos cubanos, la principal preocupación ya no es cuándo regresará la electricidad, sino cuánto tiempo podrá mantenerse funcionando la planta antes de sufrir una nueva avería que agrave aún más la crisis energética nacional.

