
El reciente artículo de Elson Concepción Pérez publicado en Granma: Anticipadas, absurdas y muy peligrosas amenazas; pretende dibujar a Donald Trump como un personaje grotesco, obsesionado con la adquisición de territorios y con una retórica “maníaca” que amenaza la estabilidad mundial.
Sin embargo, esta crónica, como tantas otras que emanan del periódico oficialista cubano, responde a un patrón claro: desviar la atención de las crisis internas del país para enfocar la narrativa en enemigos externos. La crítica a Trump se enmarca dentro de una narrativa reciclada, donde Washington aparece como el eterno villano y La Habana como la víctima ejemplar de las injusticias del imperialismo.
Es irónico que un medio controlado por un gobierno que ha respaldado invasiones, intervenido en conflictos extranjeros y mantenido un aparato represivo interno durante más de seis décadas, critique a líderes democráticamente electos por sus aspiraciones de “expansión” o políticas internacionales.
Concepción Pérez, fiel a la línea del partido, aborda las declaraciones de Trump sobre Groenlandia y el Canal de Panamá con un tono apocalíptico. Sin embargo, ignora por completo el contexto: las declaraciones de Trump fueron recibidas en su momento más como excentricidades que como planes concretos de política exterior.
Ni el Congreso estadounidense ni la comunidad internacional tomaron en serio estos comentarios. El mismo hecho de que la prensa libre de Estados Unidos haya ridiculizado tales propuestas evidencia el dinamismo de una sociedad abierta, algo que en Cuba resulta inconcebible. Concepción Pérez se ensaña con Trump y lo llama Emperador, ignorando por completo la voluntad de los electores que lo eligieron en 2016 y reeligieron en 2024. ¡Eso es democracia!
El periodista de Granma ve la paja en el ojo de vecino del Norte, pero no la falta de libertad que impera en la Isla y no tiene el valor de llamar dictador a los Castros, condenar la represión contra los colegas de su entorno o los manifestantes del 11 de Julio.
Por otra parte, el artículo está plagado de referencias a Russia Today (RT), un medio conocido por su afinidad con las autocracias y por difundir propaganda en sintonía con el Kremlin. Citar a RT como fuente de autoridad dice más sobre la alineación ideológica de Granma que sobre la realidad que pretende retratar.
Mientras el artículo y su supuesta obsesión territorial, Cuba enfrenta una crisis económica sin precedentes, con desabastecimiento de productos básicos, una inflación galopante y un éxodo migratorio masivo. Las panaderías cierran por falta de harina y el azúcar alcanza precios impagables para la mayoría de los cubanos, pero el órgano oficial del Partido Comunista prefiere dedicar sus páginas a relatar las aventuras imaginarias de Trump en Panamá.
No se puede pasar por alto el intento del autor de ridiculizar la fe de Trump. El ataque a las creencias religiosas de un líder democráticamente electo resulta especialmente llamativo, viniendo de un medio que glorifica a figuras como Fidel Castro, quien consolidó un estado ateo y persiguió a los creyentes durante décadas cuál otro Nerón —ese sí que fue emperador— de la Antigua Roma.
La obsesiva demonización de Trump refleja el temor que despierta en los regímenes autocráticos cualquier figura que desafíe el status quo global. Trump, guste o no, fue electo por millones de ciudadanos y encarna una corriente de pensamiento que encuentra eco en amplios sectores de la sociedad estadounidense. En contraste, el liderazgo cubano perpetúa su mandato de manera hereditaria, sin elecciones libres, ni consulta popular real.
En lugar de gastar energía desacreditando a Trump con relatos extravagantes, el periódico Granma haría bien en mirar hacia adentro y analizar las verdaderas amenazas que enfrenta Cuba: un sistema económico fallido, la corrupción institucionalizada y la falta de libertades fundamentales. Pero claro, eso sería demasiado pedir a un medio cuya función primordial es la propaganda, no el periodismo.


Elson Concepción Pérez, si Trump es un Emperador; ¿Qué me cuentas de los gobernantes de Cuba?