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La UPEC regaña a sus miembros por participar en un concurso de “mercenarios”

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La UPEC regaña a sus miembros por participar en un concurso de “mercenarios”

Los periodistas cubanos sometieron sus artículos, publicados en medios oficialistas, al jurado del Instituto de Prensa y Sociedad

La UPEC regaña a sus miembros por participar en un concurso de “mercenarios”

La UPEC regaña a sus miembros por participar en un concurso de “mercenarios”. (ACN)

La prensa cubana publica hoy una declaración de condena firmada por el presidente de la Unión de Periodistas y Escritores de Cuba (UPEC) donde rechaza que tres de sus miembros hayan participado en un concurso “mercenario”.

Resulta que los periodistas sometieron sus artículos a un concurso organizado por el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS), instituto que la UPEC relaciona y “vinculada a campañas políticas contra gobiernos y organizaciones progresistas en América Latina, particularmente obsesionada con las líneas de ataque a la Revolución bolivariana”.

A la organización cubana que tiene en sus filas a los profesionales del gremio que trabajan en los medios oficialistas, se les escapó de su férreo control, tres artículos publicados en distintos periódicos de prensa escrita que participaron en el concurso. Ellos son: “Por Dios, ¿cuándo va a entrar el nitrazepam?”, de Dayamis Sotolongo, publicada en el semanario Escambray; “Después no le echen la culpa al río”, de Haydee León, publicada en Juventud Rebelde, y “La red de La Habana” aparecida en la revista Somos Jóvenes.

Otros periodistas independientes sin vinculación con la UPEC también presentaron sus trabajos, tal es el caso de “Los cazadores ocultos”, de Jesús Jank Curbelo, en Periodismo de Barrio; “Los gallos finos no tienen nombre”, de Darío Alejandro Alemán, en El Estornudo; “Scanning Guantánamo”, de la Redacción de OnCuba; “La revolución de los acuáticos’, de Abraham Jiménez, en El Estornudo; “El regreso de Scarface i y ii” de Lianet Fleites, publicado también en El Estornudo; “UMAP: nada, nadie, nunca”, de Yoe Suárez, en Hypermedia Magazine, y “Apostar a los números de la suerte”, de Yandrey Lay, aparecido en El Toque.

Para la UPEC el concurso periodístico patrocinado por la OEA y el multimillonario filántropo George Soros “canaliza los fondos para la injerencia y la subversión de las agencias estadounidenses en el frente de las violaciones a la libertad de expresión”, este tipo de cuento de hadas está disfrazado de “subversión”, según puede leerse en el comunicado.

A Soros la UPEC también le dispara con un dardo envenenado: “es un conocido promotor del caos global desde Ucrania hasta los Balcanes, según los documentos filtrados por DC Leaks. Recientemente su mano peluda, junto con la NED, ha aparecido meciendo la cuna de las manifestaciones en Hong Kong. Wayne Madsen, ex investigador de la célebre Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en su libro Soros: el quantum del caos, ha documentado con pelos y señales la participación de la OSF en la desestabilización de los Balcanes, su doble juego en el Cáucaso, su colaboración en el golpe en Honduras, su infiltración en China y sus redes de apoyo a las ‘revoluciones de color’ y las ‘revoluciones árabes’”.

Según la UPEC en sus filas han periodistas muy fieles con las “bases claras” y una “ética a prueba de todo” incluido el rechazo a “las estrategias del gobierno de Estados Unidos para asfixiar a nuestro país. Sus operaciones son inmorales e ilegales bajo los principios cívicos y las normas jurídicas cubanas. Refuerzan aún más el bloqueo económico, promueven la desestabilización, cortejan a los medios privados y llevan adelante una gigantesca campaña que le niega la sal y el agua al gobierno de Miguel Díaz-Canel, mientras omiten lo que no les conviene, tergiversan la realidad y calumnian groseramente a quienes defienden el socialismo y la Revolución cubana”.

¿Pero como “cayeron” estos tres periodistas en la “trampa imperial”?

Según la UPEC, fueron “manipulados para auspiciar una nueva campaña contra el sistema público cubano” que “lleva impreso un sello político contrarrevolucionario, con vergonzosos ecos en las redes que llegan al extremo de sugerir que la UPEC acepte dinero de organizaciones que tienen las manos manchadas de sangre y usan la retórica de la libertad de expresión con fines ideológicos y como ariete político”.

Toda la parafernalia comunista está firmada por la “ilustre presidencia” de la Unión de Periodistas que encabeza el subdirector editorial de Juventud Rebelde, Ricardo Ronquillo Bello, y los vicepresidentes, Rosa Miriam Elizalde Zorrilla, Ariel Terrero Escalante y Jorge Legañoa Alonso.

 

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