
A lo largo de las décadas de cooperación, los regímenes de Cuba y Venezuela negaron de forma tajante la presencia de militares cubanos en el país sudamericano. Ese discurso se derrumbó cuando el presidente Donald Trump reveló ante la prensa que “muchos cubanos” murieron durante la captura de Nicolás Maduro, una declaración que posteriormente fue ratificada por las autoridades castristas.
Desde Fidel Castro y Hugo Chávez hasta Maduro y Miguel Díaz-Canel, la retórica se había mantenido intacta hasta ahora. En enero de 2019, el dictador venezolano concedió una entrevista a la periodista María Elvira Salazar desde el Palacio de Miraflores, sede del poder ejecutivo venezolano.
Maduro enfrentaba uno de los momentos más críticos desde que lo colocaron en el poder tras la muerte de Chávez. Ante la crisis económica, las denuncias de represión política y el aumento del descontento en Venezuela, que llevó al reconocimiento internacional de Juan Guaidó como presidente, el chavista intentó lavar su imagen. Entre las mentiras que dijo impunemente hoy adquiere interés la relacionada con la penetración del sistema de inteligencia cubano en su país.
Maduro negó categóricamente la presencia de militares cubanos cumpliendo funciones en territorio venezolano o en su anillo cercano de seguridad. El dictador catalogó de “fábula” los datos que apuntaban a lo contrario, alegando que el régimen cubano solamente enviaba médicos, deportistas, bailarines y demás representantes de sectores sociales.
Ese mismo año, el canciller cubano Bruno Rodríguez Padilla también negó las acusaciones sobre el despliegue de militares cubanos en el país aliado: “Es ridícula, calumniosa y pura propaganda porque nosotros no tenemos presencia militar en Venezuela, ni participamos o asesoramos operaciones militares de seguridad ni inteligencia”.
El canciller respondía así a las declaraciones del presidente Trump, emitidas el 18 de febrero de 2019, durante su primer mandato, acusando al régimen cubano de mantener un “ejército privado” en Venezuela para perpetuar el chavismo.
A lo largo de ese año, el régimen continuó defendiendo la misma postura. Tras el aumento de la presión social en Venezuela, altos funcionarios estadounidenses, incluyendo a Trump, reiteraron sus denuncias de intervención cubana. En respuesta, Díaz-Canel manifestó en redes sociales: “No hay operaciones militares ni tropas cubanas en Venezuela. Basta ya de mentiras”.
También Johana Tablada de la Torre, la entonces subdirectora general para Estados Unidos de la cancillería cubana, reiteró: “No hay tropas cubanas en Venezuela. No hay tropas de seguridad de Cuba en Venezuela. Cuba no participa con tropas ni efectivos militares en operaciones militares o de seguridad en Venezuela”. La funcionaria castrista catalogó como “calumnias” y “ofensas” las acusaciones recibidas.
Este discurso fue heredado del propio Fidel Castro, quien siempre negó su influencia militar en Venezuela. Por ejemplo, en agosto de 2005, tras las denuncias de EEUU de la propagación de los tentáculos del comunismo por la región, Castro respondió en el programa Mesa Redonda, negando que Cuba tuviera presencia militar o bases fuera de su territorio.
Durante el mandato de Raúl Castro, el régimen cubano sostuvo ese discurso y continuó describiendo su relación con Venezuela como una expresión de cooperación solidaria, rechazando de manera sistemática cualquier implicación militar directa.