
El veterinario cubano Eduardo Antonio González Hernández contó cómo sobrevivió al ataque de un león ocurrido cuando tenía 23 años en el zoológico provincial de Ciego de Ávila.
El animal le mordió el muslo derecho y le fracturó el fémur en tres partes, mientras que una infección posterior agravó su estado y lo mantuvo durante meses bajo atención médica.
El joven acababa de graduarse cuando ocurrió el incidente. Según relató en una entrevista difundida por Radio Sancti Spíritus, un cuidador había dejado al león suelto dentro de una zona cerrada sin informar a sus compañeros. Eduardo entró al área y encontró al animal esperando detrás de la puerta.
La mordida produjo una fractura grave. Para liberarse, el veterinario introdujo los dedos en los ojos del felino hasta que este retrocedió y lo soltó. Después logró salir arrastrándose y activar la alarma para que sus compañeros acudieran en su ayuda.
Las consecuencias se extendieron durante meses. La operación del fémur se realizó más de cinco meses después del ataque, debido a una infección severa. Al intervenir la zona afectada, los médicos encontraron y retiraron unos cinco litros de pus del muslo.
Eduardo sufrió además dos paros cardíacos y permaneció cerca de ocho meses en silla de ruedas. Con fisioterapia recuperó la movilidad, pero quedó con una cojera permanente y placas y pasadores colocados en el hueso. También asegura que todavía tiene dolor constante en la pierna.
Durante la entrevista, explicó que una de las partes más difíciles de su recuperación fue la preocupación por el animal. Para defenderse, había tenido que lesionarlo y el león perdió uno de sus ojos. El veterinario dijo que no quería hacerle daño, pero que actuó para evitar morir dentro del recinto.
El caso ocurre mientras varios zoológicos cubanos atraviesan problemas de alimentación, mantenimiento y recursos. En agosto de 2026, un león murió en el zoológico de Las Tunas después de ser atacado por otro ejemplar.
Activistas de Bienestar Animal Cuba aseguraron que los dos animales llevaban entre 13 y 14 días sin recibir carne y presentaban señales de desnutrición. Cada felino necesita, según la organización, entre seis y siete kilogramos de carne diarios.
El Gobierno de Las Tunas reconoció posteriormente que los leones habían pasado varios días sin alimento y admitió también problemas de mantenimiento en la instalación.
La administración provincial afirmó que estos hechos no debían ocurrir y anunció medidas para determinar responsabilidades.
La falta de alimentos para los animales en Cuba no es un problema reciente. En 2024, se denunció el deterioro del Zoológico de 26, en La Habana, donde visitantes describieron leones y cebras con bajo peso, mientras algunos animales buscaban comida al acercarse a las personas.
En abril de 2026, el Zoológico del Casino Campestre de Camagüey también recibió críticas después de difundirse imágenes de animales con un aspecto extremadamente delgado. La administración atribuyó el estado de una leona de 22 años a su edad y a problemas para procesar los alimentos.
A pesar de la experiencia sufrida, Eduardo volvió a trabajar con leones. Después de mudarse a Sancti Spíritus, acudió al zoológico provincial para preguntar si necesitaban un veterinario y fue contratado. Dijo que ya no siente miedo de estos animales, pero sí mantiene respeto por ellos después de haber estado cerca de morir.