
El popular humorista Limay Blanco sorprendió este domingo en la noche al compartir en redes sociales el accidente que sufrió mientras conducía por una carretera en Cuba. Aunque no especificó la ubicación exacta del hecho, el comediante mostró en un video el estado en que quedó su vehículo tras la explosión de una llanta delantera a alta velocidad.
“Gracias a Dios que estoy vivo”, se le escucha decir en el audiovisual, mientras enfoca la goma completamente destrozada y los restos del neumático esparcidos por la carretera. En la misma publicación, Blanco confesó que circulaba a 130 kilómetros por hora al momento del incidente, y que no tenía ni gato ni llave para cambiar la rueda.
La publicación desató una ola de comentarios, muchos de ellos cuestionando el estado del vehículo y la imprudencia al volante. “Hermano, no quiero hacerte sentir peor, pero con esa goma lisa que se le ve la malla, ¿cómo vas a ir a 130 km? Estás tentando a Diosito”, escribió un usuario.
Otro comentó: “Bro, pero esas gomas hace rato estaban para cambiarlas, ten cuidado con eso que es un peligro”. Algunos seguidores también criticaron el mal estado general del auto, recomendándole venderlo y buscar un modelo más seguro.
Accidentes de tránsito: una de las principales causas de muerte en Cuba
El incidente protagonizado por Limay Blanco vuelve a poner sobre la mesa el tema de la alta siniestralidad en las carreteras cubanas, donde los factores humanos y técnicos se combinan en un entorno vial cada vez más deteriorado.
De acuerdo con cifras oficiales publicadas por medios estatales, entre enero y abril de 2025 se reportaron 2.377 accidentes, 150 menos que en el mismo periodo del año anterior. Aunque esto representa una ligera disminución con respecto al mismo período de 2024, el número de fallecidos aumentó de 146 a 173, lo que indica una mayor letalidad en los incidentes reportados.
En enero de 2025, por ejemplo, se produjeron 422 accidentes, con 65 personas fallecidas, seis más que en el mismo mes del año anterior. El 92 % de estos hechos se atribuyen a errores humanos, entre ellos el exceso de velocidad, la conducción negligente y el mal estado técnico de los vehículos, especialmente los neumáticos, frenos y luces.
Aunque las autoridades insisten en que la mayoría de las vías se encuentran en “buen estado técnico”, la percepción ciudadana y la evidencia de casos como el de Blanco sugieren que el problema es mucho más complejo. La antigüedad del parque vehicular, la escasez de piezas de repuesto y la falta de controles técnicos eficaces siguen siendo factores críticos.