
Antes de 1959, La Habana era un reflejo de opulencia y modernidad, con calles transitadas por algunos de los automóviles más lujosos y avanzados del mundo. El auge económico y la prosperidad de la clase media permitieron que la capital cubana se convirtiera en un escaparate de vehículos sofisticados.
El youtuber cubano JSant TV visitó recientemente el Museo del Automóvil de La Habana, donde se resguardan los automóviles más lujosos que recorrieron las calles de la capital cubana antes de que los comunistas tomaran el poder en 1959.
Cuba, en ese entonces, contaba con un automóvil por cada 29 personas, un indicio del poder adquisitivo y el crecimiento de la clase media. Las marcas competían por el mercado cubano, presentando modelos avanzados con tecnologías de vanguardia, como aire acondicionado, transmisiones automáticas y ventanas eléctricas. La publicidad de estos vehículos era común en la radio y televisión.
El Museo del Automóvil conserva ejemplares icónicos de esa época. Uno de los más valiosos es un Packard de la década de 1920, cuyo valor se estima entre 7 y 9 millones de dólares. Diseñado por miembros de la familia Packard, el vehículo destaca por su amplitud y líneas clásicas. Se dice que automóviles como este eran utilizados por la mafia italiana, reflejando el lujo de aquellos años.

Otra joya del museo es un Rolls Royce Phantom de 1925, personalizable a gusto del comprador. Los propietarios podían solicitar incrustaciones de oro o detalles en diamantes, elevando su precio a cifras cercanas a los 9 millones de dólares. El Phantom se considera uno de los autos más exclusivos que circularon en la isla.
El museo también resguarda vehículos con historias particulares. Un Fiat de 1929, perteneciente a Flor Loynaz, hermana de la escritora Dulce María Loynaz, fue parte de un atentado fallido contra un funcionario vinculado al gobierno de Batista. Aún conserva agujeros de bala como testigo de la persecución policial que se desató tras el incidente.
Entre los modelos más populares de los años 50 destaca el Oldsmobile 1959, equipado con tecnología avanzada para su época. Aire acondicionado, ventanas eléctricas y transmisiones automáticas eran parte de sus atributos. Se usaba con frecuencia en bodas y otros eventos sociales. El museo exhibe varios modelos de este tipo, incluyendo unidades pertenecientes a Camilo Cienfuegos y Celia Sánchez.
El Republic de 1914, uno de los camiones más antiguos del museo, posee llantas de madera y una estructura metálica. Este camión formó parte de los primeros esfuerzos por modernizar el transporte de mercancías en Cuba. Junto a él, el legendario Ford T de 1915, uno de los primeros automóviles en circular por La Habana, marca el inicio de la masificación del automóvil en la isla.
El Volkswagen de 1971, que perteneciera al escritor Alejo Carpentier, conserva la chapa de su estancia en Francia. Además, el museo exhibe un Alfa Romeo de 1969 que perteneciera a la reina del carnaval Georgette, quien falleció trágicamente tras ser atropellada en La Habana.
El museo también exhibe vehículos pertenecientes a Fidel Castro, como una Ducati de carreras de 1977 y un anfibio todoterreno capaz de circular en agua y tierra. La Ducati, aunque fue un regalo, nunca fue utilizada por el líder cubano.
Los parquímetros originales de la década de 1950 también forman parte de la exhibición. Estos dispositivos fueron destruidos por la población tras el triunfo de la revolución, simbolizando el fin de una era de prosperidad y modernización en la isla.
Automóviles más importantes que atesora el Museo del Automóvil de La Habana
- Rolls Royce Phantom (1925) – Símbolo de estatus y riqueza, personalizable con incrustaciones de oro y diamantes. Representaba el máximo lujo automotriz de la época.
- Packard (década de 1920 y 1930) – Vehículos de alta gama que reflejaban elegancia y sofisticación. Asociados con la élite cubana y la mafia italiana.
- Buick 57 – Conocido por su aire acondicionado y diseño avanzado, era un modelo popular en las calles habaneras, símbolo del auge económico de los años 50.
- Oldsmobile (1959) – Vehículo icónico con ventanas eléctricas y aire acondicionado, utilizado en bodas y eventos sociales, destacando por su tecnología innovadora.
- Cadillac (1931) – Utilizado por el presidente Alfredo Zayas y Dionisio Milán Cantero, reflejaba poder y prestigio.
- Ford T (1915) – Uno de los primeros automóviles en circular por La Habana, representó el inicio de la modernización del transporte en Cuba.
- Mercedes Benz 190 SL (1956) – Deportividad y elegancia combinadas, este modelo fue propiedad de Camilo Cienfuegos, ícono revolucionario.
- Lasalle (1930) – Automóvil de lujo asociado con la mafia cubana, famoso por su robustez y diseño distintivo.
- Fiat (1929) – Vehículo con historia, perteneciente a Flor Loynaz, vinculado a un atentado contra el gobierno de Fulgencio Batista.
- Volkswagen (1971) – Aunque posterior a 1959, el modelo perteneciente a Alejo Carpentier conserva relevancia histórica por su propietario y su presencia en la colección del museo.

