
Mientras los cubanos enfrentan la escasez de café en la red de bodegas, el régimen castrista anunció este 2026 un aumento de las exportaciones del grano desde Guantánamo, según un reporte oficial difundido el 4 de abril, lo que expone una realidad innegable: Pareciera que para acceder al también llamado “oro negro”, los cubanos tienen que salir de la Isla.
De acuerdo con datos publicados por Cubadebate, la provincia cerró el primer trimestre con unas 370 toneladas exportadas, cifra que generó más de 72 millones de pesos. A esto se suman ingresos por servicios exportables que superan los 16,9 millones. Las autoridades destacan como ejes productivos a la Empresa Procesadora de Café Capitán Asdrúbal López Vázquez, con su marca Alto Serra, y a la Agroforestal y Coco Baracoa. En total, 37 empresas estatales y una Mipyme participan en la producción destinada al mercado exterior.
El plan oficial prevé ampliar la cartera exportadora durante el segundo semestre del año. A los rubros tradicionales —café, cacao, miel y derivados del coco— se añadirán productos como ají chile habanero, jengibre, aceite de coco, sal, madera y tabletas de chocolate. También se menciona el impulso a la empresa mixta Baracocoa S.A., concebida para alcanzar 7.000 toneladas de cacao, aunque el proyecto aún depende de aprobación legal.
Sin embargo, el aumento de exportaciones contrasta con la incapacidad del país para cubrir su propia demanda. Cuba necesita unas 24.000 toneladas anuales de café para el consumo interno, pero la producción nacional ha sufrido una caída sostenida. De más de 60.000 toneladas en la década de 1950, el volumen descendió a 11.500 en 2021, con apenas 1.365 destinadas a la exportación en ese momento.
El sector arrastra pérdidas que superan los 300 millones de pesos desde la implementación de la Tarea Ordenamiento, lo que ha limitado inversiones y sostenibilidad productiva. A esto se suma el deterioro de la zafra cafetalera. En Santiago de Cuba, principal región productora, la cosecha 2024-2025 alcanzó solo el 65 % del plan previsto al cierre de abril de 2025. Factores como las lluvias, que aceleraron la maduración del grano, y la falta de mano de obra incidieron en el resultado.
El éxodo rural agrava la situación. En zonas cafetaleras de Guantánamo y Santiago de Cuba, cerca del 30 % de los jóvenes entre 15 y 34 años ha emigrado, lo que reduce la disponibilidad de trabajadores para la recogida y procesamiento del café. El propio ministro de la Industria Alimentaria reconoció que la escasez responde, en gran medida, a la falta de materia prima.
En paralelo, el acceso al producto en el mercado interno continúa limitado. En Holguín, el café normado reapareció en abril de 2025 tras cinco meses de ausencia, en una distribución que generó escepticismo entre la población. “Viene el 1 de mayo y hay que tenernos contentos”, comentó una residente, aludiendo a la coincidencia con la fecha conmemorativa.
Este escenario se desarrolla tras la eliminación de subsidios a la canasta básica normada desde abril de 2025, medida que ha reducido aún más la capacidad de compra de los hogares. Así, el incremento de exportaciones convive con una realidad doméstica marcada por la escasez, lo que alimenta cuestionamientos sobre la gestión del sector cafetalero y las prioridades económicas del país.
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