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Mansiones en Cuba se venden por millones de dólares con propietarios que cobran en el extranjero

Mansiones en Cuba se venden por millones de dólares con propietarios que cobran en el extranjero
Una vivienda ubicada en el reparto Kholy, municipio Playa, se ofrece por 800.000 dólares (Foto © Mario PC – Revolico)

Mientras cientos de miles de familias cubanas enfrentan dificultades para acceder a una vivienda digna, anuncios inmobiliarios publicados en Internet muestran una realidad completamente distinta: casas valoradas en cientos de miles e incluso millones de dólares, algunas de cuyos propietarios piden recibir el pago fuera de Cuba.

Uno de los ejemplos más llamativos aparece actualmente en Revolico. Una vivienda ubicada en el reparto Kholy, municipio Playa, se ofrece por 800.000 dólares y el anuncio establece explícitamente que el dinero debe ser “a pagar en el exterior”.

La residencia tiene cinco habitaciones, cuatro baños, jardín, sistema de alarma y paneles con respaldo energético. El vendedor la describe como una casa lista para llegar y vivir. Y no es un caso aislado.

Una mansión en Guanabo que puede pagarse en España

En Guanabo, al este de La Habana, otra enorme propiedad se encuentra anunciada por 525.000 dólares.

El inmueble ocupa un terreno de unos 2.500 metros cuadrados y comprende dos casas, cada una con espacios independientes. Entre ambas suman varias habitaciones, piscinas, garajes, jardines, terrazas, un ranchón y hasta un minibar.

Pero uno de los elementos más peculiares del anuncio no está relacionado con las comodidades.

El vendedor aclara que existe “pago flexible en Cuba o España (USD o EUR)”, ofreciendo así la posibilidad de realizar la operación económica fuera de la Isla.

La vivienda también cuenta, según la publicación, con autorización oficial para ejercer la renta, lo que permite comercializarla no solo como residencia, sino como posible inversión turística.

En Miramar piden 750.000 dólares, pero quieren euros

Una situación similar se observa en Miramar.

Una residencia de tres niveles aparece publicada por 750.000 dólares, aunque el encabezado del propio anuncio hace una aclaración fundamental: “la venta es en euros”.

La casa posee seis habitaciones, numerosos baños, garaje, terrazas y un tercer piso con barra estilo bar para reuniones.

Hasta los jardines reciben una descripción detallada. El anuncio menciona rosas, un árbol de aguacate, dos cocoteros y tres árboles de mango.

La exigencia de euros tampoco parece excepcional dentro del mercado informal cubano. Una búsqueda actual de Periódico Cubano en Revolico muestra anuncios de viviendas en La Habana cuyos propietarios piden pagos en euros, equivalentes en dólares o directamente operaciones realizadas entre Cuba y España.

Casas de hasta 3,5 millones de dólares

Los precios son todavía más sorprendentes cuando se observa el segmento superior del mercado.

Periódico Cubano reportó recientemente una casa en Miramar puesta a la venta por 3,5 millones de dólares, con siete habitaciones, ocho baños, piscina y hasta una cancha de tenis y pelota vasca.

También se conoció recientemente una residencia de dos millones de dólares ubicada en Santa Fe, junto a Marina Hemingway.

La casa cuenta con seis habitaciones, seis baños y un detalle prácticamente inaccesible para la mayoría de los propietarios cubanos: muelle privado con salida directa al canal de la marina.

Otra mansión neocolonial construida en 1910 apareció en el Vedado por 1,2 millones de dólares, conservando elementos originales, madera de caoba y mobiliario antiguo.

Revolico mantiene además múltiples ofertas situadas entre los 600.000 y los 900.000 dólares en lugares como Siboney, Miramar, Vedado, Kholy y Marina Hemingway.

Los anuncios no permiten conocer si esas propiedades finalmente consiguen compradores ni cuál es el precio real de cierre de las operaciones. Las cifras corresponden a lo que están solicitando los vendedores.

Dos mercados inmobiliarios dentro de un mismo país

El auge de estas ofertas de lujo resulta particularmente llamativo frente a la situación habitacional que atraviesa Cuba.

Según cifras oficiales divulgadas durante el debate de la legislación sobre vivienda, el déficit nacional supera las 800.000 casas y otras estimaciones oficiales al cierre de 2025 lo situaban por encima de las 900.000.

En marzo de 2025, por ejemplo, el déficit reconocido alcanzaba las 805.583 viviendas: 407.219 debían construirse desde cero y otras 398.364 necesitaban rehabilitación.

El ritmo de construcción estatal tampoco ha conseguido cubrir esa demanda.

Durante los primeros meses de 2025, las autoridades habían terminado únicamente 1.344 de las 10.795 viviendas previstas en el plan correspondiente, poco más del 10% de la meta.

Mientras tanto, los derrumbes continúan formando parte de la realidad cotidiana en diferentes ciudades de la Isla.

En agosto de 2026, un niño de siete años tuvo que ser hospitalizado después de que se desplomara el portal deteriorado de una vivienda en Colón, Matanzas.

La precariedad ha llegado al extremo de que las autoridades han considerado adaptar contenedores marítimos como viviendas para personas vulnerables, una iniciativa que provocó fuertes críticas debido a las condiciones que pueden alcanzar estas estructuras bajo el clima cubano. Cambios importantes en el negocio inmobiliario cubano

El mercado también está atravesando cambios legales.

A finales de julio, la Asamblea Nacional aprobó una nueva Ley de la Vivienda que amplía las facultades de los propietarios para vender, donar, permutar y gestionar sus inmuebles.

Además, desde el 4 de agosto de 2026 entró en vigor el Decreto 160, que proporciona un marco formal para determinadas actividades inmobiliarias desarrolladas por actores privados.

El escenario abre una paradoja evidente.

Por una parte existe un mercado destinado a compradores con acceso a grandes cantidades de dólares o euros, donde se ofrecen piscinas, muelles, mansiones, casas para alquiler turístico y propiedades de más de un millón de dólares.

Por otra, cientos de miles de familias permanecen dentro de un déficit habitacional que el Estado cubano lleva años sin poder resolver.

El hecho de que algunos vendedores soliciten además cobrar en España o simplemente “en el exterior” sugiere hasta qué punto una parte del mercado inmobiliario cubano se encuentra conectada con capital procedente de fuera de la Isla.

Sin embargo, los anuncios por sí solos no permiten determinar quiénes terminan comprando esas propiedades, cuántas operaciones realmente se concretan en el extranjero ni el origen del dinero empleado.

Lo que sí dejan ver es una brecha extraordinaria dentro del mercado de la vivienda cubano: desde familias que esperan durante años una solución estatal hasta residencias que se ofrecen por cifras comparables con las de propiedades de lujo en mercados internacionales.

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