
El primer ministro cubano Manuel Marrero destacó la importancia del turismo como motor de la economía del país, por lo cual es una prioridad gubernamental para canalizar todos los recursos necesarios hacia ese sector. Todo ello a pesar de la grave crisis que atraviesa la industria del ocio y las condiciones de pobreza que enfrenta el pueblo cubano.
Según Marrero, “asegurar el funcionamiento del turismo no implica desatender a la población, sino habilitar ingresos para responder a sus necesidades”. Sin embargo, esta afirmación contrasta con la realidad, ya que los planes turísticos del gobierno llevan más de tres años sin cumplirse.
La industria, que históricamente fue considerada la locomotora económica de la Isla, parece haber perdido su rumbo. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en los primeros cuatro meses de 2025, Cuba recibió 21% menos de visitantes en comparación con el mismo período de 2024.
Esta caída se atribuye principalmente a la reducción de visitantes de países como Rusia y Canadá, que registraron descensos del 49.9% y 31.8%, respectivamente. A pesar de estos datos negativos, el gobierno cubano sigue apostando por el turismo como motor de la economía, destinando el 40% de sus inversiones a este sector.
Durante una reunión de las comisiones parlamentarias de atención a los servicios y agroalimentaria, Marrero explicó que el sector turístico sigue siendo clave para el Producto Interno Bruto (PIB) y las divisas del país. La realidad es que el conglomerado militar GAESA maneja la industria hotelera y todas las divisas, por lo cual es un negocio clave para la cúpula de poder.
El gobierno cubano ha intentado justificar los fracasos del turismo apelando a las sanciones impuestas por Estados Unidos. Manuel Marrero apuntó que las políticas del gobierno estadounidense, particularmente durante la administración Trump, han obstaculizado el desarrollo del sector.
Marrero culpa a EEUU por los problemas del turismo en Cuba
Según el primer ministro, los esfuerzos del gobierno norteamericano por desacreditar a Cuba como destino turístico son parte de un plan más amplio para debilitar la economía de la Isla.
Marrero ha instado a retomar las estrategias que en su momento permitieron el crecimiento acelerado del turismo cubano, aunque no ha ofrecido soluciones claras ante la creciente crisis.
La falta de recursos, la infraestructura deficiente y la escasa calidad de los servicios hacen que la recuperación del sector sea cada vez más incierta. Además, la competencia internacional y las restricciones externas complican aún más la situación.
Problemas de encadenamiento productivo elevan los costos operativos del turismo
El Ministro de Agricultura ha admitido que los encadenamientos productivos con el turismo apenas funcionan, y el Ministro de la Industria Alimentaria fue aún más directo al señalar que el país no tiene capacidad para abastecer la demanda del sector turístico.
Esto afecta tanto a la oferta de productos como a la calidad de los servicios, dos aspectos esenciales para la competitividad en el mercado internacional. Depender de productos importados eleva los costos operativos y aprieta los márgenes de ganancias en el sector turístico.
El gobierno también ha reconocido las dificultades del sistema bancario y la falta de efectivo en áreas rurales, lo que afecta la capacidad de los campesinos para realizar transacciones y abastecer a la industria turística.
Muchos productores, a pesar de tener buenos ingresos, no pueden pagar a los jornaleros debido a las restricciones bancarias, lo que agrava aún más la crisis del sector agrícola y su vinculación con el turismo.

