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Manuel Marrero califica de “vergüenza” que Cuba tenga que importar azúcar

Manuel Marrero califica de “vergüenza” que Cuba tenga que importar azúcar
“Es verdad que la falta de electricidad y combustible tiene un impacto muy grande en el proceso”, confesó Marrero. (Captura de pantalla © DW – YouTube)

La industria azucarera cubana, en otro tiempo uno de los pilares de la economía nacional, atraviesa actualmente su peor crisis. El primer ministro Manuel Marrero Cruz calificó como “vergonzoso” que Cuba, históricamente conocida como un gigante azucarero, tenga que importar azúcar debido a la debacle del sector.

Las declaraciones del dirigente son de una profunda hipocresía, pues la situación actual es el reflejo de años de mala gestión y decisiones políticas erróneas que han tomado los dirigentes comunistas que asaltaron el poder en 1959 y han permanecido sin oposición.

“El general de ejército nos dijo que sería una vergüenza tener que importar azúcar, y esa vergüenza la estamos pasando”, declaró Marrero. También admitió que la zafra actual no comenzó bien y que los problemas estructurales persisten, lo que dificulta cualquier posibilidad de recuperación inmediata.

“Es verdad que la falta de electricidad y combustible tiene un impacto muy grande en el proceso. Sin embargo, se han dado un grupo de indicaciones para enderezar esta zafra y maximizar los resultados”, dijo Marrero frente a todos los diputados en televisión nacional.

La maquinaria obsoleta y los ingenios sin mantenimiento han reducido drásticamente la eficiencia de la producción. Los constantes fallos en equipos clave como calderas y turbogeneradores afectan la molienda. La falta de combustible también incide en el incumplimiento de los planes de siembra, y si no hay caña de calidad no habrá azúcar.

En reiteradas ocasiones, el economista Pedro Monreal ha advertido con datos oficiales del propio gobierno que los dirigentes comunistas invierten 13 veces más en hoteles que la agricultura, incluidos los insumos necesarios para las zafras y las reparaciones de centrales.

En la década de 1980, Cuba llegó a producir más de ocho millones de toneladas de azúcar al año. Sin embargo, para la zafra 2021-2022, esta cifra cayó a 480.000 toneladas, la más baja en más de un siglo. Para 2024-2025, se estima una producción aún menor, de apenas 300.000 toneladas, una cantidad que no alcanza a cubrir la demanda interna.

Fue el propio Fidel Castro quien impulsó el cierre de centrales azucareros con la llamada “Tarea Álvaro Reynoso” de 2002. Más de 70 ingenios fueron clausurados y decenas de poblados rurales tuvieron que abandonar la tradición que había cultivado por más de cien años. Este error contribuyó al colapso de una industria que, en su momento, fue el alma de la economía cubana.

Marrero reconoció que las promesas de revitalizar el sector siguen sin cumplirse, lo que ha obligado al país a importar azúcar y abandonar su tradición exportadora. En el pasado hubo inversión extranjera en los centrales como la que hicieron brasileños, pero el experimento resultó fallido.

Ahora el primer ministro insiste en convencer a inversionistas foráneos para que ocupen toda la cadena productiva desde el sembrado de la caña. “También se ha implementado un programa para estimular la inversión extranjera, no solamente en los centrales, sino también en la producción cañera”, sentenció.

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