
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, viajará esta semana a Roma para intentar reducir las tensiones abiertas entre Washington, el gobierno italiano y el Vaticano, según reportes de la prensa italiana.
La visita del cubanoamericano, prevista para jueves y viernes, incluirá contactos con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y con el canciller italiano, Antonio Tajani, en medio de un deterioro diplomático provocado por la guerra contra Irán y los choques públicos entre Donald Trump, Giorgia Meloni y el papa León.
El viaje coincide con el primer aniversario del pontificado de León XIV, el primer papa nacido en Estados Unidos en dirigir la Iglesia Católica. Esa coincidencia aumenta el peso político de la visita, porque el pontífice ha criticado la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y también las políticas migratorias más duras de la administración Trump.
Marco Rubio es católico, pero Trump no
Marco Rubio es católico, aunque su trayectoria religiosa ha sido diversa: fue bautizado en la Iglesia católica, pasó por el mormonismo durante su infancia y también asiste a servicios evangélicos.
Esa mezcla refleja una corriente influyente dentro de la administración Trump, donde el catolicismo conservador y “post-liberal” gana espacio político.
En esa línea aparece JD Vance, vicepresidente y converso al catolicismo desde 2019, marcado por San Agustín y por una visión crítica del liberalismo moderno.
A diferencia de Trump, que se identifica como presbiteriano desde una postura más pragmática, Rubio y Vance forman parte de un bloque que coloca la ética católica en debates sobre familia, inmigración y fronteras.
En 2026, Estados Unidos sigue siendo un país mayoritariamente cristiano, con cerca del 66% de la población identificada con alguna rama del cristianismo: alrededor del 42% protestante y un 20% católica.
Sin embargo, el avance de los no afiliados religiosamente, conocidos como “nones”, que ya representan cerca del 28%, confirma la creciente secularización del país.
Marco Rubio busca recomponer vínculos con Roma y el Vaticano
Según una fuente del Ministerio de Exteriores italiano, Rubio solicitó además una reunión con la primera ministra Giorgia Meloni. Sin embargo, ese encuentro no había sido confirmado. La agenda conocida contempla reuniones con Parolin y Tajani, dos figuras clave para medir el margen real de una distensión.
El diario Corriere della Sera informó que el viaje fue comunicado al gobierno italiano mediante una carta del embajador estadounidense en Roma, Tilman Fertitta. De acuerdo con ese reporte, el diplomático habría trabajado durante semanas para “reconstruir el puente” entre Estados Unidos e Italia, luego de varios episodios de fricción.
El mismo medio describió la visita como una operación de “deshielo”. También advirtió que la misión no será sencilla. Las relaciones quedaron golpeadas después de que Trump atacara públicamente al papa León por sus críticas a la guerra contra Irán.
Trump, Meloni y el papa León elevan la tensión diplomática
Meloni, hasta hace poco considerada una de las aliadas europeas más cercanas de Trump, cuestionó los comentarios del mandatario estadounidense contra el pontífice. La reacción de Washington fue áspera. Trump acusó al gobierno italiano de no respaldar los ataques contra Irán y amenazó con retirar tropas estadounidenses de Italia.
La tensión no se limita a Roma. El Pentágono anunció el retiro de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania después de que el canciller Friedrich Merz afirmara que Estados Unidos estaba siendo “humillado” por Irán. Trump incluso sugirió que la cifra podría aumentar.
El mandatario estadounidense también lanzó advertencias similares contra Italia y España. En el caso español, el primer ministro Pedro Sánchez se ha opuesto desde el inicio a la guerra contra Irán. Italia, en cambio, intentó mantener una posición más equilibrada hasta marzo, cuando negó el uso de una base aérea en Sicilia para aviones estadounidenses que transportaban armas.
Italia rechaza las acusaciones de falta de apoyo
El ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, dijo que no entendía las razones de Trump para amenazar con retirar tropas de Italia. También rechazó que Roma no hubiera colaborado con Washington, especialmente en asuntos de seguridad marítima.
Italia mantiene una de las mayores presencias militares estadounidenses en Europa. A finales de 2025, el país alojaba casi 13.000 soldados activos distribuidos en seis bases. Rubio ya había estado en el Vaticano en mayo de 2025, cuando asistió junto al vicepresidente JD Vance a la inauguración del pontificado de León y entregó al papa una invitación de Trump para visitar la Casa Blanca, aún sin respuesta pública.
Según Reuters, Rubio podría reunirse directamente con el papa León el jueves. No obstante, ni el Departamento de Estado, ni el Vaticano, ni el gobierno italiano confirmaron todos los detalles.
La visita se perfila como una prueba para la diplomacia estadounidense, presionada por aliados europeos y por un papa que ha asumido un papel crítico frente a la política exterior de Trump.