
El Papa León XV hizo un llamado urgente para evitar el sufrimiento de los cubanos, instando a la diplomacia como única vía para solucionar los conflictos. Durante la oración del Ángelus del domingo 1 de febrero de 2026, en la Plaza de San Pedro, el Pontífice expresó su preocupación por las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Cuba que pudieran agravar la ya complicada crisis humanitaria que sufre el pueblo cubano.
A través de su intervención, el Papa hizo eco del mensaje de los obispos católicos cubanos, quienes han advertido sobre los riesgos de un colapso social en la Isla caribeña.
“¡Que la Virgen de la Caridad del Cobre asista y proteja a todos los hijos de esa amada tierra!”, exclamó el sucesor de Pedro, al referirse a la situación que atraviesa Cuba, un país afectado por la crisis económica y social.
En el pasado, la Iglesia Católica ha actuado como mediadora en las relaciones entre Cuba y EEUU. Eso hizo el Papa Francisco, quien desempeñó un papel crucial en la reconciliación entre los dos países durante la presidencia de Barack Obama y el gobierno de Raúl Castro. El Papa Francisco, en 2013, facilitó las primeras reuniones secretas que llevaron al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
La orden ejecutiva de Trump, que establece que Cuba representa una amenaza a la seguridad nacional de EEUU, ha aumentado las tensiones entre ambos países. Trump amenaza con poner aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba.
La nación caribeña necesita de esos hidrocarburos importados para generar electricidad. Expertos indican que las reservas nacionales se agotarán en los próximos 15 días. Si eso ocurre pudiera generarse una enorme crisis humanitaria con el colapso total de los servicios básicos.
Trump confirma inicio de conversaciones con Cuba
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su administración ha iniciado conversaciones con altos mandos del régimen de La Habana, aunque no detalló con quiénes exactamente han hablado ni el nivel de esos contactos.
Trump afirmó que su objetivo es que Cuba sea libre nuevamente y expresó optimismo de que un acuerdo con el gobierno cubano podría evitar una crisis humanitaria, siempre que las negociaciones avancen “bien” y sea aceptado por las autoridades insulares.
El enfoque de Washington, según el mandatario, combina diálogo y presión económica, con el objetivo declarado de provocar cambios internos en Cuba, sin que ello derive en un agravamiento del sufrimiento de su población.