
El secretario de Estado de Estados Unidos, el cubanoamericano Marco Rubio, anunció una nueva política de restricción de visados como parte de una estrategia para combatir el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense. La medida se enmarca en la lucha contra el alarmante número de muertes por sobredosis que azota al país.
La disposición se aplicará a través de la sección 212(a)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, y afectará no solo a los narcotraficantes sancionados por el gobierno federal, sino también a sus familiares y asociados personales o comerciales. La política se sustenta en la Orden Ejecutiva 14059, que sanciona a personas extranjeras implicadas en el comercio internacional de drogas ilícitas.
En su mensaje, Rubio dijo que el Departamento de Estado se reserva todas las “herramientas necesarias para disuadir y desmantelar el flujo de fentanilo y otras drogas mortales que ingresan a nuestro país”. Por lo tanto, EEUU ya comenzó a endurecer los controles migratorios. Buscará en el historial del solicitante posibles vínculos con redes delictivas y en caso de encontrar el mínimo indicio negará el visado.
El secretario no especificó si la restricción entrará en vigor de manera inmediata, pero subrayó que la política ya está respaldada legalmente. Por tanto, los solicitantes de visa podrían ser objeto de revisión si mantienen vínculos de parentesco o negocios con personas sancionadas por narcotráfico.
Otro requisito anunciado previamente y que se relaciona con el nuevo anuncio es el análisis exhaustivo de las redes sociales de los solicitantes de visa. Estas medidas reflejan una tendencia hacia un escrutinio más riguroso por parte de las autoridades migratorias.
Crisis sanitaria por consumo de drogas en EEUU
En el país norteño, la crisis de los opioides continúa siendo una de las emergencias de salud pública más graves del país. En el periodo de 12 meses que terminó en septiembre de 2024, se registraron aproximadamente 87.000 muertes por sobredosis.
El fentanilo sigue siendo la principal causa de estas muertes, especialmente cuando se combina con otras sustancias como la cocaína o la metanfetamina.
Según el gobierno de EEUU, el fentanilo ingresa al país principalmente desde México y China. Las organizaciones criminales mexicanas, como los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, fabrican fentanilo utilizando precursores químicos provenientes de China.
Estos precursores se envían a México, donde se procesan y luego se trafican hacia EEUU, principalmente a través de la frontera sur, utilizando vehículos y personas para el contrabando. Además, se han identificado redes de lavado de dinero que facilitan el financiamiento de estas actividades ilícitas, involucrando tanto a actores en México como en China.
La epidemia no solo ha cobrado miles de vidas, sobre todo de jóvenes estadounidenses, sino que también ha tenido un impacto económico devastador. Se estima que la crisis de los opioides ha costado a EEUU más de 1.3 billones de dólares, incluyendo gastos en atención médica, tratamientos de adicción, pérdida de productividad laboral y aumento de los costos en el sistema de justicia penal.

