
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, endureció este viernes su respuesta a las versiones de prensa sobre las negociaciones con Cuba, al ser cuestionado por periodistas en el marco de la reunión de ministros de Exteriores del G7 en París.
Antes de abordar un avión, periodistas le preguntaron si el presidente Donald Trump estaría “feliz” sobre un acuerdo para un cambio de la política económica en Cuba. Rubio preguntó de dónde se había obtenido esa información y, ante la respuesta de que existen “varios informes”, manifestó:
“Cualquier reportaje sobre Cuba que no hayas obtenido de mí o del presidente es una mentira, porque somos las únicas personas que trabajan en ello”.
⚠️⚠️#Ahora. Marco Rubio tacha de fake News los reportes periodísticos sobre las negociaciones con #Cuba:
“Cualquier reportaje sobre Cuba que no hayas obtenido de mí o del presidente es una MENTIRA, porque esas son las ÚNICAS personas que trabajan en ello” pic.twitter.com/ItHF7KWJQ2
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) March 27, 2026
La posición de Rubio refuerza una reciente declaración mencionada por Anna Kelly, asistente especial de Trump, quien también descalificó los reportes publicados sobre Cuba y sostuvo en X que numerosos periodistas y medios están siendo engañados por fuentes anónimas que fingen conocer los planes del presidente y del jefe de la diplomacia estadounidense.
El desmentido de Kelly estuvo dirigido en particular contra un reportaje de The Atlantic, que describió a Cuba como uno de los próximos grandes objetivos de la política exterior de Trump.
Según esa publicación, dentro de la administración se da por preparada una fórmula de “cambio de régimen”, aunque no necesariamente mediante una ruptura total del aparato de poder.
El artículo también señaló que Washington evaluaba posibles figuras con las que podría trabajar en una transición, entre ellas el primer ministro Manuel Marrero Cruz y el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga.
No es la primera vez que Rubio sale a desmontar filtraciones sobre el caso cubano. El 18 de marzo ya había rechazado un reporte de The New York Times que afirmaba que la administración Trump buscaba la salida de Miguel Díaz-Canel, pero sin desmantelar por completo el régimen comunista.
El funcionario cubanoamericano calificó la información como “fake news” y acusó a los medios de basarse en “charlatanes y mentirosos” que aparentan tener contacto importante dentro de la administración republicana.
En este contexto, lo único reconocido públicamente por Trump y Rubio es la existencia de conversaciones entre Washington y La Habana, sin más detalles. Por su parte, el régimen castrista también reconoció la existencia de pláticas, tras haberlas negado durante varias semanas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, explicó en redes sociales que las conversaciones no afectarán los “asuntos internos” de la Isla, ni sus modelos políticos, económicos y sociales.
En un mensaje publicado en su perfil de X, el funcionario destacó que la disposición de La Habana para dialogar con Washington no es nueva y busca resolver las diferencias bilaterales “con apego al Derecho Internacional y respeto a la soberanía de ambas partes”.
Rodríguez Parrilla subrayó que el objetivo del diálogo es solucionar disputas existentes entre ambas naciones, pero sin que esto implique una injerencia en los asuntos internos de Cuba.